PAU MARCH
Sueña difícil
Portavoz del PP de Moncada - 13/02/2020
Pau March.
Pau March.

Suena el despertador, es lunes 10 de febrero. Empieza una semana nueva con la esperanza depositada en que todo aquello que pueda salir bien, salga bien. Que todas aquellas dificultades se suavicen con el paso de los días y que las desgracias, si vienen, vengan solas.

Como cualquier otra persona tengo mis principios y mis sueños, que hacen de cimientos y metas para alcanzar una felicidad compleja pero no imposible. El sueño más potente y el más profundo es el de hacer de Moncada un lugar mejor. Una ciudad más habitable, más abierta y más comprometida con las causas justas.

Sueño difícil. Y es que no es fácil abrir los ojos un lunes en el que todo parece igual o peor que el anterior. Porque los compromisos no se cumplen, las verdades no existen y la realidad te golpea fuerte. Te repite una y otra vez que no hay nada que puedas hacer. Solo decir abiertamente lo que piensas y sientes, con la esperanza de ser escuchado y comprendido.

Las ciudades que nos vieron nacer, crecer y formar una familia, o la ciudad a la que llegamos un día y se convirtió en nuestra casa para siempre merecen lo mejor de nosotros, y quienes las gobiernan, deben hacer lo posible por construir la mejor versión de ésta.

Sin embargo, es triste y doloroso decir y saber que en Moncada esto no ocurre y quería expresarlo a través de estas breves palabras. Merecemos un trato más justo, un compromiso real con una ciudadanía ya cansada de gritar a unos oídos sordos. Exhausta y sometida a una realidad decrépita en la que hemos terminado por conformarnos con muy poco.

Con 25 años me niego rotundamente a aceptar menos de lo que considero que es justo. Creo que si hay un solo motivo para luchar por conseguir aquello que soñamos, debemos hacer lo posible para lograrlo. Y que juntos podemos hacerlo día a día. Semana tras semana para que dentro de no demasiado tiempo, haya un lunes distinto.

Un día en el que suene el despertador y la esperanza pueda tocarse. Pasemos de la creencia y la querencia a la consecuencia. Que nuestros actos y nuestras decisiones hayan sembrado en tierra fértil y empecemos a recoger los frutos de la tierra en que nacimos, vivimos o soñamos alguna vez. Nos lo hemos ganado y Moncada, nuestra ciudad, lo merece.