CASINOS
Casinos, tradiciones centenarias: El Septenario de la Virgen de los Dolores
Una tradición de más de doscientos años
JOSE SALVADOR MURGUI - 31/03/2020
Con el paso de los años nuestros pueblos vienen presentando un almanaque de tradiciones que marca la religiosidad popular y que nos sitúan en las diferentes estaciones del año. Cada tiempo lleva enraizada una costumbre que anuncia o clausura una fiesta.
Ahora estamos en  Cuaresma, ese  tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua, que comienza el miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Cuaresma es una palabra que viene del latín: "quadragesima", cuadragésimo día antes de la Pascua.
Esta semana que estamos, concretamente este año, el día tres de abril se celebra la festividad de la Virgen de los Dolores, ha sido costumbre y es en muchos pueblos de España, celebrar el Septenario a esta Virgen, costumbre que en Andalucía se  mantiene en casi todos los pueblos y Hermandades,  en Valencia, aún perdura en algunos. Casinos no es un punto aislado, en Casinos el Septenario y la fiesta a la Virgen, se celebra desde la fundación de la Parroquia en 1788, siendo en el año  1789, el primero  que "Los Obreros", organizaron y sufragaron las fiestas de Semana Santa. Desde 1788 hay constancia de que cada año se hace la  "Función en honor a la Virgen de los Dolores" sabemos que algunos años era triduo, y antes de  mediados de 1800 es cuando comienza a celebrase  el Septenario como hasta la actualidad se ha mantenido, al menos en los cantos.
Por lo tanto, estamos hablando de una tradición de más de doscientos años. En esa celebración del Septenario, que antiguamente se celebraba en las Iglesias, con los altares tapados en telas de color morado, que se descubrían la noche del sábado santo en el momento del canto del Gloria, se sitúa la imagen de la Virgen Dolorosa en el Altar mayor,  yo he conocido rezar el rosario y meditar en los siete dolores, posteriormente en la década de los años ochenta del siglo pasado, se cambió la estructura de la celebración y se recitan salmos, entrelazados con los siete dolores.
Después se lee la Palabra de Dios, y un sacerdote hace la meditación o predicación de la palabra, el recordado "Predicador";  "Els Doloros", es un tiempo muy adecuado para la preparación de la Semana  Santa,  también  es un tiempo que la gente joven aprovechaba para relacionarse y preparar la Pascua, después de tantos días de ayuno y abstinencia, salir poco de casa, era la ocasión  para el reencuentro. Al menos eso pasaba cuando éramos jóvenes y no se salía de casa con la facilidad que hoy se hace, aunque este año 2020 el objetivo y lema es "yo me quedo en casa", y por esa razón este año, no hay celebración del Septenario.
Los cantos del Septenario de Casinos, son tan antiguos como la fiesta. Son cantos que se han pasado de generación a generación, aunque se han podido hacer las partituras estos últimos años, gracias al músico Juan Muñoz Orero, que los "puso en solfa",  para que quede constancia de los mismos. Las cantoras de los Dolores, siempre decían que "tienen unas palabras muy bonitas", las palabras en si no dicen nada, las palabras con las frases hechas pueden decir mucho.  Posiblemente habría una melodía con una letra diferente para cada noche del septenario, pero en la actualidad se cantan cinco letras con música diferente.
"Simeón, Oh Madre amada, dijo al ver al redentor, de una espada de dolor tu alma será traspasada".  "En los brazos ya sin vida, descansa tu hijo amado, así el hombre os ha pagado, ¡Oh ingratitud atrevida!"  "Dolor Vehemente, sintió la madre cuando su hijo presentó al Padre." "En los brazos de la aurora, sin vida el rubio arrebol, triste CISNE canta y llora, la muerte del mejor sol" (CISNE,  es la palabra que le da el título a estos dolores que normalmente se cantan el lunes,  sin embargo la palabra adecuada debe ser GIME, es más coherente decir: triste , gime, canta y llora… que TRISTE, CISNE; sin embargo y como justificación a que esta palabra se incluya en la frase, se dice haciendo alusión a que el cisne, canta antes de morir).
Al Ofrecer, es otro de los títulos, al analizar la letra del séptimo dolor leo: "En ballena de mármol, queda enterrado, el que JONAS profeta, fue figurado", Jonás profeta, ¿no sería más coherente decir  "el que por más profeta"? sin embargo la sabiduría popular asocian  este momento a la historia de Jonás, historia de un profeta desobediente que, tras ser tragado por una ballena  y vomitado en la orilla del mar, condujo a regañadientes la ciudad de Nínive al arrepentimiento, según nos narra el Antiguo Testamento en el libro de su nombre.
Hay otras letras de cantos, como Salve Virgen pura, Dolorosa madre, salve Virgen bella, reina Virgen salve, o Madre llena de dolor, haced que cuando espiremos, nuestras almas entreguemos en las manos del Señor. Los gozos a la Virgen de los Dolores que han sido recogidos en cancioneros populares de música valencia, recuerdo en los años 1970 a María Teresa Oller, grabando estas canciones por los pueblos, para darles música después, y dejando escrita nuestra rica música popular. 
Ave de pena es María, consuelo de pecadores, por estos siete dolores, amparadnos madre mía; y Sois de penas el gran mar, que nos dijo Jeremías: Los dolores sin cesar, lloremos todos los días.
Al escribir estas letras en este año 2020, el cielo también se une al llanto; llanto que es un clamor por este COVID, llanto que es un clamor en la salud de las familias,  en la economía,  en las relaciones afectivas, cada uno en su casa, en lo que nos ha cambiado la forma de vivir. ¡Lloremos todos los días! Pero lloremos el dolor, y abramos la puerta a la esperanza de que todo pasarᅠ acabo estas letras, con una estrofa poética, de estos gozos,  esos cantos religiosos que forman parte de la liturgia popular que generalmente se cantaban o se recitaban: "Siendo la vida y dulzura, se eclipso la hermosa luz, viendo al hijo con la cruz, por la calle de amargura, la luna en esta presura, en sangre se convertía…"
Esperemos, que la hermosa luz no quede eclipsada,  que deje de temblar el cetro profundo, y que no nos quedemos sin alivio ni consuelo, que este mal sueño, deje paso al nuevo despertar donde el mundo resucite, como cada año nos anuncia el final de la Cuaresma.