PANDEMIA
Jóvenes de un grupo marxista dejan el Círculo Internacionalista para dedicarse a algo útil: ayudar en tiempos de coronavirus
Hacer la compra de alimentos y medicinas y pasear a los perros de ancianos, o de personas que no son de riesgo pero necesitan ayuda, son algunas de las acciones que llevan a cabo
LOLI BENLLOCH/REDACCIÓN - 29/04/2020
Proletarios del mundo, sed solidarios. EFE
Proletarios del mundo, sed solidarios. EFE
Solidaridad cerca de casa de un joven marxita. EFE
Solidaridad cerca de casa de un joven marxita. EFE
Jóvenes estudiantes han aparcado en la pandemia su militancia política en el Círculo Internacionalista para organizarse en una red de voluntariado que ofrece ayuda a quien lo necesite, confecciona mascarillas y ha pegado 12.000 carteles por los barrios de València para difundir esta iniciativa solidaria."Somos estudiantes y trabajadores, sobre todo gente joven, y por eso hacemos esto, pues parece que hay menos incidencia del coronavirus sobre la gente joven", explica a EFE un miembro de la organización, Dani Sanchis, quien precisa que compañeros de Italia y Francia han puesto en marcha también una red solidaria de ayuda.Hacer la compra de alimentos y medicinas y pasear a los perros de ancianos, o de personas que no son de riesgo pero necesitan ayuda, son algunas de las acciones que llevan a cabo, y han elaborado también un centenar de mascarillas de tela, que "no son como las de las farmacias, pero un mínimo de protección sí que ofrecen", indica."Somos un grupo marxista que nos dedicamos a repartir nuestro periódico y organizar conferencias en la universidad, y ahora nos hemos puesto completamente a disposición de quienes necesiten ayuda para seguir con el día a día", indica Sanchis, quien precisa que comenzaron a hacerlo el 16 de marzo.Para divulgar la iniciativa, han empapelado la ciudad con 12.000 carteles en los que se ponen a disposición de quien necesite asistencia e incluyen el teléfono de contacto de la sede, con un horario de atención de 9 de la mañana a 9 de la noche de lunes a domingo, y con los que calculan que habrán llegado a unas 120.000 familias.Además, ahora van también por las casas para que se ponga cara a quiénes son "los del cartel" e informar en persona de la iniciativa, y otros compañeros se dedican a llamar a estudiantes y trabajadores de la universidad que conocen para que, quienes quieran echar una mano, se apunten como voluntarios.Algunos se acercan las farmacias, hospitales y supermercados para informarles de que existe esta red y lo puedan transmitir a quien la precise, y en general se están centrando en los barrios que más conocen, como Benicalap, Torrefiel, Benimaclet, Algirós o la Malvarrosa.Una chapa y un chaleco reflectante distingue a estos voluntarios, que suelen ser "una decena o dos" al día en el "centro de operaciones" -va en función de la jornada-, a los que se suman los que no acuden a la sede pero están disponibles en sus barrios por si alguien de allí les llama pidiendo ayuda.Sanchis explica que el Círculo Internacionalista es un centro cultural que se dedica a la divulgación y el estudio de la historia del movimiento obrero internacional, formado en parte por estudiantes de la Universitat de València y de la Universitat Politècnica de València, que organizan conferencias semanales en los campus y publican un periódico mensual."Ahora, con la situación generada por el coronavirus, no nos estamos dedicando a hacer conferencias ni a repartir periódicos, sino a ayudar a la gente que lo necesite", indica Sanchis, quien calcula que, de cada cuarenta personas con las que hablan, una de ellas les solicita apoyo.Según indica, en las últimas tres semanas han llevado a cabo más de 250 acciones de ayuda, en su mayoría a gente que ha llamado a la sede al ver los carteles, y principalmente ancianos, aunque también tienen casos como el de una mujer con un niño pequeño que necesitaba que una hora al día cuidaran de él mientras ella iba a inyectar insulina a una pareja de ancianos.También les ha telefoneado gente para ofrecerse como voluntarios o incluso para saber quiénes son y cómo se organizan, explica Sanchis, quien señala asimismo que hay una médico del Cabanyal que facilita el teléfono de la organización a quien lo pueda necesitar."En general, la gente agradece lo que estamos haciendo y reconoce el trabajo", indica Sanchis, quien destaca que, dado que llevan unos diez años de actividad en València, el "boca a oreja" también contribuye a difundir esta iniciativa de solidaridad vecinal.
Un internacionalista con un perro muy local. EFE
Un internacionalista con un perro muy local. EFE