POLÍTICA
La unión Vasco-Catalana amenaza con dejar sin los 140.000 millones de Europa a la Comunitat Valenciana
La Generalitat Valenciana parece delegar el reparto de ayudas en Madrid, mientras Urkullu y Torra impulsan proyectos junto al tejido empresarial europeo
DANIEL NAVARRO - 06/08/2020
Ximo Puig y Pedro Sánchez. EPDA
Ximo Puig y Pedro Sánchez. EPDA

Una alianza Vasco-Catalana de empresas, de la mano de sus gobiernos autonómicos, amenazan con quedarse el grosor de los 140.000 millones en fondos europeos para la reconstrucción, gracias a las alianzas económicas que se están tejiendo, a velocidad récord, a través de proyectos supranacionales.

A esta carrera por el montante económico la Generalitat Valenciana, una vez más, llega tarde. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya dejó claro a los presidentes autonómicos la semana pasada que la línea de ayudas europea no era un reparto de Fondos de Liquidez Autonómica, ni una negociación sobre la financiación. Los criterios poblacionales y de liquidez se tendrían en cuenta, pero los fondos europeos se repartirán a través de proyectos. Proyectos. Esta es la palabra clave.

Y es en este sentido donde autonomías como el País Vasco, Cataluña o incluso Extremadura, muy bien situados en Bruselas, se han lanzado a la carrera y se han sentado con las empresas locales informando de las posibilidades que otorgan estas subvenciones para abordar problemas enraizados con las economías locales y comarcales.

Por su parte, otros gobiernos autonómicos como el valenciano, parecen estar delegando las competencias en el Gobierno Central, que, si bien, se ha encargado de negociar el tema en Bruselas y lo conoce de cerca, parece más viable que plantee a Europa la necesidad de impulsar grandes infraestructuras en materias de Movilidad, Sanidad y Turismo, frente a la necesidad de salvar a sectores valencianos propios, y que se encuentran al límite tras la crisis del coronavirus.

La clave: Mancomunidades, Ayuntamientos y asociaciones

Los polígonos prácticamente desmantelados, la rápida despoblación en las zonas de interior, la falta de innovación en la agricultura, o el riesgo de quiebra de los artistas falleros y pirotécnicos; son algunos de los problemas que cuentan ahora con una oportunidad única para encontrar soluciones. Y en esta realidad, entes como los propios Ayuntamientos, las Mancomunidades, las Asociaciones y las Diputaciones; deben jugar un papel clave para coordinar el trabajo y, si es posible, buscar pactos con áreas que sufran las mismas problemáticas en otros países.

Urge, en definitiva y entre otros, la necesidad de sentarse con las pequeñas empresas del Rincón de Ademuz para coordinar proyectos contra la despoblación. Con los agricultores de Alicante, para frenar la xylella fastidiosa; o con los de Castellón, para buscar solución a la terrible caída de los precios de los cítricos. Incluso con las empresas turísticas, para seguir trabajando en la desestacionalización del turismo.

Si alguien no se sienta ya a explicar que todos podemos participar de esos 140.000 millones de euros, el dinero acabará muy mal repartido, o, lo que podría ser peor, en manos de otros que sí han sabido hacerlo bien. Aun estamos a tiempo, pero si salimos últimos en esta carrera, podemos llegar tarde.