ECOLOGISMO
Buceo y superación se aúnan para limpiar los fondos marinos
Sujetadores, mandos de videoconsolas, latas de cerveza, entre otros objetos de la más diversa naturaleza ha retirado en algunas de las limpiezas
EFE - 14/08/2020
Peces nadan alrededor de una bolsa de plástico.EFE/Archivo/Mike Nelson
Peces nadan alrededor de una bolsa de plástico.EFE/Archivo/Mike Nelson
Laia Mataix Gómez
"Sin agua no hay tierra", asevera el buceador Luis María Diez Picazo, quien dedica parte de su vida a limpiar los fondos de mares y océanos, una actividad deportiva y ambiental que realiza en su mayor parte en Valencia y que -subraya- "me saca de la silla y que me permite olvidar la discapacidad".
Tras un accidente en 2010 Diez Picazo quedó tetrapléjico pero salió del hospital con el propósito de no ponerse límites y hacer todo lo que siempre había querido practicar. Eso incluía el buceo y hoy suma más de 150 inmersiones, en las que destaca su compromiso ambiental.
Sus primeras inmersiones tuvieron que ser guiadas y con la ayuda de especialistas, pero su objetivo era ser totalmente autónomo bajo el agua, por lo que entrenó intensivamente en la piscina, explica a EFE, para poder bajar con autonomía.
"Las primeras veces no te das cuenta de cómo está el mar, porque estás muy eufórico viendo los peces y la belleza submarina", admite Diez Picazo quien pronto tomó conciencia de la "situación denigrante" en la que se encuentran los fondos marinos, especialmente a su llegada a Valencia, donde actualmente realiza la mayor parte de las inmersiones.
Ante esta constatación, siempre que baja al fondo del mar intenta recoger todos los residuos que encuentra, dentro de lo que le permiten sus manos, que sufren un cierto grado de paralización tras el accidente.
Sujetadores, mandos de videoconsolas, latas de cerveza, entre otros objetos de la más diversa naturaleza ha retirado en algunas de las limpiezas que, junto a otros buceadores, ha hecho y en las que han llenado hasta dos contenedores de residuos en aproximadamente una hora debajo del agua.
Sus más de 150 inmersiones le han dejado clara una cosa: "si el mar no funciona bien, la tierra no funciona bien, porque el pulmón del planeta está sumergido y son muchas cosas las que se desajustan si no se cuidan los mares y océanos".
Para intentar revertir el deterioro submarino, Diez Picazo recuerda que "todo lo que usamos en la tierra va al mar, todo lo que tiramos al suelo acaba en los mares y océanos de alguna u otra manera".
En la superficie, continua, "a veces mi lesión me supera, pero no porque esté en una silla de ruedas o porque no pueda hacer algo, sino que me superan las barreras arquitectónicas, que se aparque en los lugares reservados, o la propia actitud de la sociedad".
Este es el otro motivo por el que Diez Picazo defiende fervientemente una mayor protección de los océanos: para él, a pesar de que el mar no es nuestro hábitat natural, "está mucho mejor preparado y adaptado que la superficie terrestre".
Tras el confinamiento, con casi tres meses de inactividad en la que el mundo entero se ha parado, ha notado cambios en los fondos: "había bastante más vida" en el océano, explica Díez, aunque en el momento en que las playas han vuelto a llenarse, "se ha acabado" el momento de paz.
"Si pudiera estar ahí abajo, la tierra no la tocaría para nada", concluye Diez, que pide más concienciación porque "el día que acabemos con el océano, acabaremos con nuestro futuro".