SUSANA GISBERT
Colores sobre gris
Fiscal y escritora
SUSANA GISBERT - 30/11/2020
La fiscal valenciana contra los delitos de Odio, Susana Gisbert. EFE
La fiscal valenciana contra los delitos de Odio, Susana Gisbert. EFE
En estos tiempos en que tan fácil es venirse abajo y tan difícil venirse arriba, hay que valorar las iniciativas que nos ayudan a volar. O lo que es lo mismo, a ayudar a pintar de colores el gris en que nos coloca esta fatiga pandémica que arrastramos.

Hace poco conocí "El barrio de colores", un libro que es mucho más que un libro. Se trata de un proyecto destinado a difundir la igualdad entre niños y niñas de hasta 100 años. O hasta el infinito y más allá, porque hasta allí es donde deberían llegar cosas como esta.

Se trata de un libro que muestra, a través de las distintas casas de un barrio, la diversidad de familias con que nos encontramos en nuestra sociedad. Una diversidad que todavía cuesta de asumir en algunos ámbitos, y que se ve en ocasiones machacada por movimientos que están en contra de algo tan obvio como que todas las personas somos iguales.

Desde que estalló esta pesadilla llamada coronavirus, corremos el riesgo de que muchas cosas evidentes dejen de serlo tanto como deberían. El orden de prioridades y la urgencia de la situación facilitan que se baje la guardia en esa lucha por la igualdad en la que cada paso cuesta tanto. Y aquí, más que nunca, quedarse parada es dar pasos atrás.

Por eso se agradecen tanto proyectos como este. Porque no solo nos ayudan a avanzar para ser cada vez más iguales, sino que lo hacen con la alegría desbordante que los colores de los que se tiñe representan. Y no solo en su libro, sino también pintando los escaparates o los muros de las librerías en que se encuentra, con lo que al valor de la igualdad sumamos el de ayudar a esos lugares mágicos llenos de libros que tanto están padeciendo con esta situación.

El barrio de colores es una obra de Mar Hontangas y Lucía Morales para la editorial Vinatea, una editorial solidaria que destina todas sus ganancias a obras sociales, pero aspira a ser obra de todo el mundo. Porque ¿a quién no le gustaría vivir en un barrio de colores donde todas las personas seamos iguales?

Ojalá hubiera muchos proyectos destinados a pintar de colores nuestro mundo gris pandemia. Si no lo hacemos ahora, tal vez mañana, cuando todo esto termine, el mundo esté tan gris que sea demasiado difícil que brille de nuevo.