OCIO NOCTURNO
La Asamblea de Ocio Nocturno cifra en unos 50 millones las ayudas necesarias para el sector ante las restricciones acordadas por la pandemia
Recuerda en un comunicado que el sector del ocio nocturno "es el único que está cerrado por imperativo legal"
EFE - 07/01/2021
Foto archivo discoteca./EPDA.
Foto archivo discoteca./EPDA.

La Asamblea de Ocio Nocturno ha cifrado en unos 50 millones las ayudas necesarias para el sector ante las restricciones acordadas ante la pandemia de la covid-19, y ha anunciado su constitución como federación autonómica para ser interlocutores directos con la Generalitat.

La organización quiere así estar representada en las reuniones convocadas por la Generalitat, sindicatos y empresarios para abordar la crisis económica generada por la pandemia, y que se reconozca "la especial vulnerabilidad y sufrimiento del sector del ocio musical y los espectáculos".

Recuerda en un comunicado que el sector del ocio nocturno "es el único que está cerrado por imperativo legal" y que durante los últimos 10 meses apenas ha trabajado 10 semanas, prestando servicios de hostelería y con un 30 % de aforos.

"Teniendo en cuenta estas condiciones excepcionales, y en las que apenas un 25 % de las pymes han podido desarrollar su actividad", la organización, que aglutina a 33 asociaciones, reclama su intervención directa en todo el proceso negociador.

La Asamblea del Ocio pide asimismo ayudas directas al sector, del que forman parte unas 1.500 empresas "al borde de la quiebra", por valor de 50 millones de euros, que supondría una aportación media para las pymes de 30.000 euros y permitiría "compensar los 10 meses de cierre acumulado".

"Hay que tener en cuenta que el sector ha perdido el 85 % de su actividad económica durante 2020, lo que supone un retroceso de 2.000 millones de euros y unas pérdidas acumuladas de los gastos fijos que no se han podido evitar de 275 millones de euros", añade.

Por último, el colectivo empresarial reclama "respeto por parte de la administración autonómica hacia todo el sector y su cadena de valor, que desde que se inició la pandemia ha sido injustamente señalado y ha sido víctima de la estigmatización empresarial y profesional".

"La última -denuncian- ha sido la absurda prohibición de los disyóquey, que carece de cualquier evidencia científica y justificación epidemiológica, lo que supone un auténtico agravio comparativo con el conjunto de la actividad económica".