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CARLOS GIL

De paseo

Alcalde de Benavites
- 10/10/2018
Carlos Gil.
Carlos Gil.

Por primera vez, un presidente del Gobierno de España visitaba Valencia en la celebración del Nou d'Octubre. Su presencia en los actos institucionales de la Generalitat (que nadie vaya a creer que acompañó a nuestra Senyera en la procesión cívica) despertó tanta expectación que hizo pasar desapercibida a la incalificable propuesta de Carmen Alborch (¡¡cómo ha perdido esta mujer!!) de declarar el feminismo como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Dice la costumbre que, cuando alguien acude como invitado a una fiesta, suele llevar un regalo. Pedro, no. Se presentó en Valencia con las manos vacías y sin intención de hacer un mínimo guiño a los valencianos en ninguna de las materias que tenemos pendientes con su Gobierno.

En su discurso, el president de la Generalitat le insinuó que lo único que se pedía desde Valencia es que se cumpla la Constitución en materia de derechos de nuestra Comunitat. ¡¡Gran error, Ximo!! ¿Cómo se te ocurre pedirle a Pedro Sánchez que cumpla la Constitución? ¿Acaso hay precedentes? A Pedro, la Constitución le resulta incómoda, desagradable e inútil. Le sobra. Y lo lleva demostrando tantas veces como le ha sido posible en los escasos cuatro meses que lleva de presidente del Gobierno.

Como gran concesión, el presidente respondió que había que ponerse a trabajar tanto en el tema de las inversiones para la Comunitat Valenciana como con la revisión de la financiación autonómica. ¿Hay que ponerse a trabajar? ¿Y qué es lo que han estado haciendo todo este tiempo? ¿Y el paripé que montaron el otro día en Moncloa con el que parecía resuelto para siempre el futuro de los valencianos? ¿Qué era aquello? A todas luces, era otra fábula propagandística de esas a las que tendrán que acostumbrarse quienes aún no lo hayan hecho. Ni más, ni menos que, como se dice por aquí, "fum de boja" o, lo que es lo mismo, "res de res".

Pedro Sánchez está empeñado en convertirse en el presidente más nefasto de la historia de España. Y a fe que lo está consiguiendo en tiempo récord. Su desprecio a las instituciones y a la Constitución queda latente en cada uno de sus actos. La última (igual ya no lo es cuando este artículo vea la luz) negándose en acudir al Senado a dar explicaciones sobre su tesis doctoral "por tratarse de un asunto de índole privada" y "para no desprestigiar a la Institución". ¿Y la presidencia del Gobierno qué? ¿No se desprestigia a diario con su forma de actuar? Si el Senado pide a un presidente del Gobierno que comparezca, y este, como él dice, no tiene nada que esconder, lo normal es que no ponga pega alguna y acuda a la comparecencia, aunque sea a dar las explicaciones en play-back para seguir en la línea de la tesis. A Sánchez le sobra el Senado, le sobra la Constitución y le sobra todo aquello que no sea un espejo donde mirarse y ver lo bien que le queda el traje de Presidente. Al resto de españoles, nos sobra Sánchez.

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