La
Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA)
estima que la
presente cosecha de la
uva moscatel,
cuya recolección empieza estos dÃas y
finalizará a finales de septiembre, recupera los niveles medios de producción
después del importante desplome sufrido el año pasado por la sequÃa en las
comarcas valencianas de
La Hoya de Buñol y La Ribera Alta.
Estas perspectivas
comerciales favorables contrastan radicalmente con otras poblaciones de La
Marina y el Vinalopó, donde los temporales de pedrisco y la falta de lluvias
han tenido una incidencia muy negativa sobre el cultivo. AsÃ, en el caso de
Teulada se registran pérdidas de hasta el 80% en 622 hectáreas de esta variedad
por culpa de la sequÃa, por lo que incluso se ha reclamado la declaración de
zona catastrófica para estas localidades tan afectadas.
Los primeros movimientos
del mercado, aunque aún no definen los precios en origen, sà vienen a
consolidar una tendencia positiva que permite a los productores valencianos de
uva moscatel obtener una rentabilidad razonable. En las anteriores campañas,
afectadas en mayor o menor medida por el déficit hÃdrico de las cepas, también
se registraron precios estables por encima de los costes de producción al calor
de una demanda sólida en el mercado.
La uva moscatel, junto a
otras pocas variedades como el macabeo con la que se elabora cava, constituyen
una excepción en el panorama vitivinÃcola valenciano donde predominan las
cotizaciones ruinosas. Sus buenas expectativas comerciales no solo se deben a
la exportación a mercados tradicionales como el italiano, donde tiene muy buena
acogida, sino que buena parte de su éxito responde a la creciente aceptación
que tiene la mistela entre los consumidores europeos. Este vino de licor, unido
a las salidas del moscatel como vino seco o como uva de mesa, hacen de esta
variedad una opción interesante para el agricultor.