Cristina Mora pasará a la historia con pena y sin gloria. La alcaldesa de Quart de Poblet utiliza la vara de mando, una tradición de origen medieval que representa respeto y buen gobierno, como una varita mágica con la que está destruyendo el pueblo al son de ordeno y mando.
Uno de los ejemplos más significativos es la remodelación de la Plaza de la Iglesia, seña de identidad de Quart de Poblet y sÃmbolo del fracaso de Cristina Mora. El equipo de Gobierno presentó esta remodelación como el proyecto emblemático de legislatura: cambio de pavimentos e iluminación, más árboles y mejora de la accesibilidad.
En cuanto Cristina Mora dio la instrucción de que entraran las palas excavadoras a la histórica plaza, sucedió lo inevitable: aparecieron los primeros objetos cerámicos y materiales constructivos de época romana. Un joven equino, probablemente una mula, es la estrella de los hallazgos. A ver, ¿a nadie del equipo de la coalición PSPV-CompromÃs se le ocurrió que debajo de ese pavimento se encuentra el origen de Quart de Poblet? Casas, utensilios, animales… incluso puede haber un cementerio. Lo lógico hubiera sido tener un plan B. Hasta un niño de primaria sabe que en los subsuelos de los cascos históricos, en cuanto se escarbe un poco, se van a encontrar restos arqueológicos romanos, visigodos, islámicos… Cien por cien.
¿Qué hizo la alcaldesa? aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ha rediseñado de nuevo la plaza, introduciendo cambios caprichosos que, en muchos casos, nada tienen que ver con los restos arqueológicos. Por tanto, se ha tenido que empezar todo, como si fuera un proyecto nuevo, en lugar de hacer caso a los técnicos y buscar soluciones más sencillas que no hubieran dilatado tanto las obras. Socialistas y CompromÃs han convertido el gran proyecto de la legislatura en una obra muy diferente y ahora ninguna empresa quiere hacer la remodelación. La licitación ha quedado desierta. Pasaran meses, o incluso años, sin poder disfrutar como antaño, de la Plaza de la Iglesia. Y eso sin contar los restos arqueológicos que, con toda seguridad, seguirán apareciendo.
Cristina Mora está más pendiente de sus guerras internas, para intentar hacerse con el control del partido, que en las necesidades de su pueblo. Se van a cumplir tres años de mandato y no ha habido un solo proyecto que se haya realizado.
El parque inclusivo, muy necesario para que niños con alguna discapacidad puedan jugar sin peligro, tampoco se ha empezado. Cristina Mora se comprometió personalmente con los padres y madres de los niños con Trastorno del Espectro Autista a que se harÃa inmediatamente. Han pasado tres años y los niños siguen sin parque. La ejecución del campo de Futbol 8, anunciado a bombo y platillo, con infográficos incluidos, no aparece ni en los presupuestos.
La capacidad de influencia y de gestión de Cristina Mora también brilla por su ausencia. El llamado Puente Romano, destruido por la dana, continúa con el cartel de prohibido el paso. La práctica totalidad de puentes afectados por la riada en otras localidades ya están operativos. Ni con los de su propio partido tiene mano, ya que esta rehabilitación depende del Ministerio de Transportes. A los usuarios de este puente no les quedará más remedio que seguir dando largos rodeos para llegar a su destino.
Con Iberdrola tampoco se debe llevar muy bien la señora alcaldesa. En los casi tres años de mandato no ha sido capaz de que la eléctrica traslade una simple torre de media tensión para que se pueda conectar el PAI Molà d´Animeta con la A-3. Este retraso de años según lo previsto va a provocar, entre otras cosas, el encarecimiento de todas las infraestructuras que quedan por hacer.
La suciedad en las calles, ya sea por excrementos de perros o por restos de basura, la saturación de eventos que se realizan siempre en la misma zona, el incremento de la presión fiscal, el cierre del pequeño y del gran comercio o la falta de alternativas de ocio para jóvenes provoca que los vecinos se vayan a Valencia o a centros comerciales. Con esta polÃtica, el PSPV y CompromÃs están consiguiendo que Quart de Poblet pierda la esencia de pueblo.
Todo esto ocurre al mismo tiempo que se incrementa la sensación de inseguridad en todas las calles del municipio. DÃa sà y dÃa también aparece un coche sin ruedas, con los retrovisores rotos o rayaduras y se roban vehÃculos de las zonas de aparcamiento. También entran a robar en las viviendas mientras están los dueños dentro, se producen atracos a plena luz del dÃa o hay peleas en la calle. Ya sea por vandalismo, para robar o simplemente para no dejar vivir en paz, nadie está seguro en Quart de Poblet.
Esta legislatura pasará a la historia en blanco. Mejor dicho, en negativo. Solo hay una cosa que sà ha hecho: incrementar en un 65% el coste de los sueldos de los concejales y convertirse en la alcaldesa de l'Horta Sud que más cobra. En este caso, se podrÃa también acuñar la frase de menos es más.