Su figura ha transmitido imagen de cercanía del Consell durante más de dos años y medio. Sus palabras han evocado sensaciones de acogida, de orígenes compartidos o de respeto a la diversidad. Ha impulsado la dación de cuentas y la transparencia, tanto desde el punto de vista digital como presencial, con la promoción del consejo que luce ese nombre o con la organización de un certamen de entrega de premios a las buenas prácticas en esa línea.
José Salvador Tárrega ha ejercido, desde el principio de esta legislatura, de director general de Transparencia y Participación. A ello se ha entregado con empeño y dedicación tanto para recorrer las casas de la Comunitat Valenciana allende el mundo como para visitar los locales que acogen a las foráneas asentadas en Valencia (desde peruanas a aragonesas, por aportar únicamente algunos ejemplos) o para acudir a todo tipo de actos, estuviera invitado o tuviera que abonar -de su propio peculio y sin cargarlo a las arcas públicas- comidas o cenas.
Esa labor de proximidad, de acompañamiento, ya en los buenos momento o ya en los malos, en las celebraciones y en funerales, la ha venido realizando, de lunes a domingo y sin importar la hora del día, José Salvador Tárrega hasta la fecha. O quizás hasta esta semana, porque su posible destitución en el próximo pleno del Consell está siendo filtrada y publicada en algunos medios de comunicación. Y cuando el río suena suele llevar agua a acelerada velocidad, como mínimo con el Consell que comenzó su mandato en julio de 2023.
De marcharse de manera involuntaria, de sufrir su cese, el ejecutivo regional perdería a uno de sus puntales. No se trata de un conseller, ni tan siquiera de un secretario autonómico -una plaza a la que, por cierto, en lo que se refiere al control de las áreas de Transparencia y Participación, bien podría haber sido ascendido en diciembre-, sino de un director general.
No obstante, José Salvador Tárrega no ha sido, hasta la fecha, un director general más. Ha destacado durante este tiempo por ser director general omnipresente. Ya lo dijo su anterior secretario autonómico, Santiago Lumbreras. "Con Tárrega sé que cuento con alguien siempre dispuesto a acudir a donde una entidad invite a la Generalitat", apuntaba en un encuentro de celebración en el que el actual director general fue protagonista.
Y el todavía cargo de la Generalitat ha respondido fielmente a esa premisa, la de la ubicuidad, un rasgo, un don, que no resulta en demasiadas ocasiones sencillo de encontrar en un dirigente y que no se valora suficiente hasta que se pierde. Hasta que esa persona siempre presta a aportar no está.