Quienes vivimos aquella época seguro que recordamos una canción que sonaba por todas partes en el año 1984. Se trataba de "Yo no te pido la luna" que cantaba en español la mexicana Daniela Romo, versionando la italiana "Non voglio mica la luna" que cantaba Fiordaliso y fue compuesta por Enzo Malepasso, Luigi Albertelli y Zucchero. Incluso si hacemos un esfuerzo, seguro que somos capaces de tararearla.
A mà este tÃtulo me vino a la memoria en estos dÃas, cuando el hombre -en este caso, 3 hombres y 1 mujer- volvÃa a viaja a la luna, después de aquel mÃtico viaje espacial en los tiempos en que los jóvenes que escuchaban la canción de Daniela Romo ni siquiera habÃamos nacido. Y me venÃa a la cabeza porque -que me perdone la NASA- no entiendo la necesidad de gastarse ese dineral tal como están las cosas hoy en dÃa.
Confieso mi ignorancia en el tema, pero no sé qué puede aportar un viaje a la luna, además de demostrar lo lejos que somos capaces de llegar y el estado de nuestra tecnologÃa. O, mejor dicho, del paÃs desde donde se lanza el cohete. Recordemos que es un paÃs que se acaba de embarcar en una guerra que poco o nada se entiende, y que se dedica a hacer manifestaciones de fuerza o a lanzar bravuconadas a todo el que ose llevarle la contraria a su anaranjado presidente. Y recordemos también que en su propio paÃs las cosas no están, precisamente, para echar cohetes.
¿Era de verdad el momento de retomar la carrera espacial? ¿Va a reportar los beneficios a la humanidad que prometen? ¿O en realidad constituye una demostración de poder?
Confieso que yo no sabrÃa responder a estas preguntas, pero esta historia lunar me plantea muchas dudas. Sobre todo, cuando veo todas las tragedias que ocurren en el mundo, y pienso en que todo ese dinero podrÃa servir para reconstruir esos paÃses que las bombas han destruido y para alimentar a todas esas personas que han dejado sin nada.
En cualquiera de los casos, estoy segura de que muchos y muchas estadounidenses tomarÃan a pie de la letra el tÃtulo de la canción para lanzárselo a la cara a su presidente. Porque probablemente preferirÃan tener derecho a una sanidad universal o una polÃtica migratoria que no consistiera en echar a patadas a la gente a una llegada a la Luna que nos han vendido como un suceso de gran expectación. Aunque, como dirÃa mi madre, a grandes distancias, grandes mentiras.
Asà que el tiempo nos dirá si era necesario o una bravuconada más. Solo hay que esperar.
SUSANA GISBERT
Fiscal
y escritora (@gisb_sus)