Los bous al carrer atraviesan uno de los momentos más vigorosos de su historia. El año 2025 ha quedado ya inscrito como la temporada con mayor número de festejos taurinos populares celebrados en la Comunitat Valenciana, alcanzando la cifra de 9.542. Este crecimiento no ha sido proporcional al de fallecidos; aquí, afortunadamente, no se ha batido ningún récord. Al contrario, la responsabilidad y la implicación de peñas, ayuntamientos, aficionados en general y administración ha permitido conjugar incremento con responsabilidad. Garantizar la seguridad absoluta en los bous al carrer es imposible. Sin embargo, cuando todos los actores implicados actúan con rigor, responsabilidad y sentido común, los resultados, son los que son.
Más allá del número de festejos, existe un dato todavía más significativo para mí: el aumento del número de municipios que celebran festejos. Tras seis años de retroceso, 2025 marca un punto de inflexión con 266 localidades celebrando festejos. Este crecimiento territorial demuestra que los bous al carrer no sólo resisten, sino que recuperan espacio y protagonismo en la vida de los pueblos valencianos.
Como dato significativo, la provincia de València encabeza la celebración de la modalidad del toro en cuerda. Resulta especialmente simbólico que, en un contexto donde la política subraya diferencias, sea precisamente el toro el que una pueblos y territorios mediante una cuerda que simboliza tradición, convivencia e identidad compartida.
Este récord coincide, además, con la llegada de Vicente Huet a la Dirección General de Interior, un hecho que adquiere un notable valor simbólico. Por primera vez, la máxima autoridad de la Generalitat Valenciana competente en materia de bous al carrer es un aficionado taurino genuino, alguien vinculado a la fiesta, de verdad, mucho antes de asumir responsabilidades institucionales. Puede parecer un matiz menor, pero no lo es. Durante años, quienes ocuparon estas responsabilidades destacaron como auténticos arietes de la destrucción taurina, llegando incluso a prohibir festejos en sus propios municipios o en militar en formaciones políticas, de izquierdas, que abogaban por aniquilar la fiesta. Con el paso del tiempo, algunos de esos mismos responsables se reinventaron como fervientes defensores de la fiesta, no por convicción, sino por cálculo político. Un ejercicio de oportunismo que refleja una forma de entender la política donde la moralidad, la coherencia y el interés general quedan subordinados a la aritmética electoral. Tanto votas, tanto vales.
Por eso, cuando las cosas se hacen desde el corazón y se alinean los astros -desde la administración hasta las peñas-, los resultados son positivos.
El momento actual es fruto del trabajo conjunto de ayuntamientos, peñas, aficionados, administración, ganaderos, la Federació de Penyes de Bous al Carrer y la Associació en Defensa de les Tradicions. Una unión que sitúa a la Comunitat Valenciana como la autonomía líder y referente mundial.
Los bous al carrer no sólo resisten: se fortalecen. Y mientras exista esa implicación colectiva, la fiesta seguirá gozando de una extraordinaria salud.