La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana
ha confirmado la
pena
de 28 años de prisión como inductor de dos delitos de homicidio impuesta por la Audiencia Provincial de Castellón
al empresario gallego que contrató a un sicario para matar a su expareja.
El sicario ejecutó también al joven que acompañaba a la chica en la vivienda de ésta, en la localidad de Càlig
en 2005.
La Sala eleva de 30 a 40
años de prisión como cooperador necesario de dos delitos de asesinato la
condena impuesta al intermediario con el que contactó el empresario
para contratar al sicario. El TSJ aprecia la
agravante de alevosía, por lo que aumenta la pena de 15 a 20 años de prisión por cada uno de los
asesinatos por los que fue declarado culpable.
El Alto Tribunal Valenciano
ha estimado
parcialmente los recursos presentados por las acusaciones particulares
del doble crimen de Càlig respecto a la sentencia dictada en noviembre
de 2015 por la Audiencia Provincial de Castellón.
El Tribunal ha
desestimado los recursos de las defensas de los dos condenados, que
pedían la revocación de la sentencia, y del Ministerio Fiscal, que pedía
que el empresario gallego fuera condenado como inductor de dos delitos de asesinato y no de homicidio.
El doble crimen de Càlig sucedió en junio de 2005, cuando un sicario ejecutó a
una joven y al chico que la acompañaba en el domicilio de ella en Càlig (Castellón).
La sentencia considera probado que la expareja de la joven, un empresario gallego condenado como inductor del crimen, 'despechado y enfurecido'
por el fin de la relación, encargó la muerte de la mujer a otro hombre,
que resultó condenado como cooperador necesario
del doble crimen.
Éste, a su vez, contactó con un sicario
al que había conocido durante una estancia anterior en prisión para que ejecutara
el encargo. El sicario ya fue condenado
en otro procedimiento como autor material de los hechos.
La joven y el empresario
iniciaron una relación sentimental en Cuba en 1998, que siguió en
Benicarló, (Castellón), donde vivía la mujer. Según la sentencia, el
autor intelectual del crimen ejerció un fuerte control
sobre la víctima y la amenazó cuando rompió la relación.
Como explica la sentencia, la noche
del crimen, la joven asesinada
y
su hermana volvían a casa cuando sufrieron un accidente de tráfico. Dos
amigos acudieron a ayudarlas y uno de ellos, fue con la mujer hasta su
casa para buscar los papeles del seguro del
coche. En el interior de la vivienda les estaba esperando un sicario,
quien les ató de pies y manos y les disparó en la cabeza.
El
17 de noviembre de 2015 la Audiencia Provincial de Castellón condenó al
empresario gallego a 28 años de prisión como autor por inducción de dos
delitos de homicidio. Al mismo
tiempo, condenó a al intermediario a 30 años de prisión como cooperador
necesario de dos delitos de asesinato.