El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de FEDEA, José Ignacio Conde-Ruiz, ha alertado de que la economía y la política españolas "no favorecen a los jóvenes, que son electoralmente irrelevantes", durante la conferencia La juventud atracada: demografía, políticas públicas y el futuro de las nuevas generaciones, con la que se inauguró el ciclo de conferencias Cajamar-Ivie 2026. La charla, celebrada en la Facultad de Economía de la Universitat de València, reunió a un público de más de cien personas, en su mayoría, jóvenes estudiantes.
El director de Negocio de la Dirección Territorial de Cajamar en Valencia, Ignacio Gurrea; y el director adjunto de Investigación del Ivie, Joaquín Maudos, fueron los encargados de inaugurar la conferencia y el ciclo completo que Cajamar y el Ivie retoman este año tras la experiencia de 2025 y con el mismo objetivo de impulsar la reflexión sobre algunos de los principales retos socioeconómicos del momento.
El protagonista de esta primera sesión, José Ignacio Conde-Ruiz, explicó que España ha pasado de un contexto con "dividendo demográfico positivo", en el que las generaciones jóvenes eran mayoritarias y sostenían el crecimiento, a otro en el que el envejecimiento condiciona tanto la economía como las decisiones políticas. "En los años 80, los jóvenes de entre 18 y 34 años representaban el 35 % del electorado; hoy apenas son el 21 %, mientras que los mayores de 64 años concentran el 25 %, lo que influye directamente en las prioridades de las políticas públicas", señaló.
La demografía influye en los presupuestos públicos que se destinan hacia las preferencias del votante mediano. Actualmente, el 20 % del gasto público se dedica a financiar las pensiones, la sanidad y la dependencia, necesidades asociadas a la edad. "En 2050, ese porcentaje superará una cuarta parte del PIB, es decir, un 27,5 % podría estar directamente vinculado al gasto asociado a la edad".
Además, como la gran mayoría de los gastos van destinados a los mayores, solo queda recurrir a la deuda pública para financiar mejoras para los jóvenes, por ejemplo, en el ámbito laboral o la vivienda. "Desde el año 2008, se está trasladando al futuro gasto equivalente a un 4 % del PIB. El déficit y la emisión de deuda pública son facturas impagadas que tendrán que asumir los jóvenes de hoy", ha insistido Conde-Ruiz. Por ello, propuso un mayor equilibrio entre el gasto destinado a mayores y a jóvenes. En este punto, se detuvo en el problema de la sostenibilidad de las pensiones, un gasto destinado a los mayores. "España es el único país del mundo que ha aumentado el gasto en pensiones en el siglo XXI, cuando además somos el país más envejecido, solo por detrás de Corea del Sur. Ahora hay 3 personas ocupadas por cada pensionista, pero con la evolución demográfica prevista, en 2050 solo habrá 1,5 trabajadores para pagar cada pensión. Por tanto, es necesario adaptar el sistema al aumento de la longevidad", concluyó.
El economista subrayó que en este contexto de envejecimiento demográfico la única vía para sostener el crecimiento es aumentar la productividad, lo que supone invertir en educación, I+D, infraestructuras estratégicas, etc. "Si los jóvenes no tienen oportunidades, la economía no alcanzará un equilibrio", advirtió, recordando además que las nuevas generaciones están más dispuestas a cambiar de lugar de residencia y pueden optar por emigrar a otros países en busca de mejores condiciones. El subdirector de FEDEA reclamó dar mayor voz a los jóvenes en la toma de decisiones y propuso medidas como rebajar la edad de voto a los 16 años o crear nuevas instituciones independientes que velen por los intereses de los jóvenes.
Durante su intervención, Conde-Ruiz propuso también introducir reglas fiscales en favor de la equidad intergeneracional como, por ejemplo, destinar, por cada euro adicional que se gaste en mayores, otro para los jóvenes. Recordó, además, los retos que hay que afrontar en políticas de vivienda, "hoy, inexistentes". "Mientras en los años 90 y principios de los 2000 el presupuesto público destinado a gasto en vivienda era del 1% del PIB, ahora apenas llega al 0,5%". Además, insistió en la necesidad de potenciar el acceso a la vivienda pública en régimen de alquiler en lugar de crear vivienda social en propiedad.
El ponente concluyó incidiendo en que el reto es urgente: "Si los jóvenes no tienen futuro, nadie lo tendrá". En este sentido, hizo un llamamiento a priorizar políticas que favorezcan la emancipación, la natalidad y la igualdad de oportunidades, advirtiendo de que, de no abordarse estos desafíos, el actual desequilibrio demográfico podría derivar en la huida de los jóvenes fuera de España e incluso en tensiones económicas y sociales a largo plazo.
Con este primer debate sobre el futuro de los jóvenes, Cajamar y el Ivie inauguran su ciclo de conferencias 2026, que se completará con otras cinco sesiones. La vivienda, los retos de la inteligencia artificial (IA), el relevo generacional en la empresa familiar valenciana, la gestión sostenible del agua o el impacto de la ampliación del Puerto de Valencia se analizarán en detalle en las conferencias programadas a lo largo del año.