La industria cerámica valenciana ha reclamado en el Parlamento Europeo una revisión urgente de la normativa climática de comercio de emisiones (ETS), la creación de unos valores de referencia (benchmarks) específicos para el sector y la congelación del recorte de asignaciones gratuitas hasta que existan tecnologías viables para descarbonizar sus procesos.
Representantes de la industria cerámica de Castellón y de la región italiana de EmiliaRomaña -que concentran cerca del 80% de la producción europea de baldosas
cerámicas-, junto a sus respectivos gobiernos regionales, han participado en un encuentro celebrado en el Parlamento Europeo con eurodiputados, la Comisión Europea y autoridades locales de ambos países, donde han presentado y firmado una declaración conjunta en la que reclaman adaptar el marco regulatorio europeo a la realidad de una industria estratégica que atraviesa un momento crítico.
La delegación valenciana, recibida por la eurodiputada y organizadora del encuentro Susana Solís, ha advertido de que el nuevo marco regulatorio previsto para el periodo 2026-2030 introduce una presión creciente sobre el sector, con un impacto económico estimado de entre 109 y 163 millones de euros anuales mayoritariamente concentrado en la provincia de Castellón. El problema, según el sector, no es solo económico, sino tecnológico.
En el centro del debate se sitúa el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS), diseñado para reducir las emisiones de CO₂ poniendo un coste al carbono. Sin embargo, tal y como recoge la declaración conjunta, su aplicación actual no está teniendo en cuenta las particularidades de sectores como la cerámica. Lejos de ser un sector rezagado, la industria cerámica europea ha sido una de las que más ha invertido en eficiencia energética y modernización de sus procesos en las últimas décadas, operando hoy con las mejores tecnologías al alcance.
Pero la cerámica es una industria intensiva en calor, con procesos que requieren altas temperaturas y que hoy dependen casi exclusivamente del gas natural. El siguiente salto en la descarbonización requiere soluciones -como la electrificación de hornos o el hidrógeno verde- que aún no están maduras ni disponibles a escala industrial en condiciones competitivas.
La eurodiputada Susana Solís ha sido clara al respecto: "Europa está pidiendo a la industria cerámica que reduzca emisiones más rápido de lo que la tecnología permite. Y eso no es transición ecológica, es desindustrialización". Solís ha defendido la necesidad de mantener la ambición climática, pero con un enfoque realista: "Este sector lleva décadas haciendo los deberes. Ahora necesitamos que Europa acompañe ese esfuerzo con herramientas realistas, que permitan seguir avanzando sin poner en riesgo la industria y el empleo".
Y ha advertido del riesgo económico y social: "Penalizar ahora a estas empresas no va a reducir emisiones globales, va a trasladarlas fuera de Europa. Estamos hablando de miles de empleos de uno de los principales motores industriales de la Comunitat Valenciana. Si estas empresas se van, no lo hacen a países más verdes, sino a otros sin costes de carbono".
Un sector clave para España, para Italia y para Europa
En ambos territorios, la cerámica es un elemento central del tejido económico y social, con cerca de 38.000 empleos directos y más de 120.000 en la cadena de valor. En zonas como la provincia de Castellón, su peso es especialmente significativo, articulando buena parte de la actividad industrial y del empleo local. Durante el encuentro, esta realidad se ha traducido en una posición común italiana y española, principales productoras europeas.
La consellera de Industria de la Generalitat Valenciana, Marian Cano, ha defendido que "se necesita una acción firme e inmediata a nivel europeo para salvaguardar la competitividad industrial y el empleo en un sector vital". Cano comparte el objetivo de la transición ecológica, pero cree que "debe llevarse a cabo de una manera compatible con la estabilidad social y económica de nuestros territorios".
Por su parte, la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, ha añadido que "no es solo un sector económico, es el corazón de nuestra provincia". Durante su intervención, Barrachina ha subrayado que "el sector cerámico de Castellón, junto al italiano, es el más eficiente del mundo en consumo energético y emisiones. Por eso, no tiene sentido que Europa legisle de espaldas a quienes ya están liderando la eficiencia".
Qué pide el sector
La industria ha trasladado a la Comisión Europea un mensaje contundente: es necesario adaptar el sistema ETS a la realidad de un sector reconocido como de difícil descarbonización. En concreto, reclaman revisar la metodología de cálculo de los valores de referencia (los benchmarks) para que se basen en criterios de viabilidad tecnológica reales y no en comparaciones con procesos industriales que no son equivalentes. En esta línea, defienden la necesidad de establecer un benchmark específico para la cerámica que tenga en cuenta sus particularidades productivas.
Asimismo, el sector insiste en la necesidad de congelar las asignaciones gratuitas actuales y suspender su reducción prevista mientras no existan alternativas tecnológicas maduras, evitando una infra asignación de derechos que comprometa la viabilidad de las empresas. Esta medida se considera clave para garantizar estabilidad regulatoria, previsibilidad financiera y continuidad en las inversiones.
Desde el sector, la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) ha subrayado la urgencia de estas medidas. Su presidente, Ismael García Peros, ha señalado que "es fundamental avanzar hacia una transición ecológica compatible con la competitividad industrial y económica, evitando la deslocalización y garantizando el empleo de las miles de familias que dependen de nuestros sectores en Europa". Por su parte, Alberto Echavarría, secretario general de la asociación, ha manifestado que "es urgente revisar el ETS, mantener las asignaciones gratuitas y poner en marcha un programa específico de apoyo a la innovación para garantizar la descarbonización sin comprometer la competitividad ni el empleo".
Otro de los ejes fundamentales es el impulso a la investigación. A diferencia de otros sectores industriales, la cerámica no cuenta con un programa europeo específico de I+D, por lo que se reclama la creación de líneas de financiación que permitan desarrollar tecnologías clave como la electrificación de procesos térmicos, la captura de CO₂ o nuevas configuraciones productivas que hagan posible avanzar en la descarbonización en el medio plazo.
Además, se plantea la conveniencia de simplificar el marco regulatorio para las instalaciones más pequeñas, ampliando el umbral de acceso a mecanismos nacionales equivalentes, así como diseñar una aplicación del mecanismo de ajuste en frontera (CBAM) que proteja eficazmente la competitividad del sector.
El encuentro celebrado en el Parlamento Europeo marca un punto de partida para un debate más amplio sobre el encaje de los sectores industriales de difícil descarbonización en las políticas climáticas europeas.
Para Susana Solís, la conclusión es clara: "La transición ecológica solo será un éxito si la hacemos con la industria dentro. Porque sin industria, no hay transición posible".