La
cosa va de edades: la juventud, la madurez y lo que llamamos tercera
edad, eufemismo que usamos para no decir vejez o ancianidad. También
podrÃa decirse senectud que, según la RAE es la etapa que sigue a
la maÂdurez, pero que suena tan rematadaÂmente mal que más
bien parece refeÂrirse al que ya tiene un pie en el otro lado.
Poner años a todo esto es harto complicado. Hay personas de treinta
que por su actitud vital, se les puede considerar unos viejos;
personas de veinte mucho más maduras que sus padres y personas de
setenta o más, que tienen el espÃritu y la actividad de una de
cuarenta.
Es
muy flexible esto de las edaÂdes y muy cierto ese dicho de que la
edad está en el corazón. Pero, ¿qué es exactamente la tercera
edad? No se asusten: se considera tercera edad cuando se han cumplido
los sesenta y cinco años, es decir, que a partir de la jubilación
ya nos pueden colÂgar el sambenito de anciano. Pero lo que es
decepcionante, es que ese término de tercera edad, esté
estreÂchamente ligado con las conocidas residencias de ancianos,
de tan mala prensa. Cuando se habla de tercera edad, instintivamente
piensas en un geriátrico con olor a viejos, personal insensible,
sillas de ruedas por todas partes y caras desconsoladas. Otro término
que apunta a esas edades, aunque mucho menos usual, es el de edad
provecta, aunque sueÂna tan raro que más vale no usarlo.
Entonces
¿hay alguna manera digna de referirnos a los mayores sin usar
palabras malsonantes, vergonÂzosas o peyorativas? Quizá no haya
ninguna forma justa y a gusto de toÂdos. Quizá esté por
inventarse esa palabra que designa a las personas que han tenido la
buena/mala suerÂte de cumplir muchos años. ¿Sénior, emérito,
veterano?, sÃ, son opciones, pero no convencen, demasiado
liteÂrarias y no creo que se hagan popuÂlares.
En
Japón, las personas mayores, tienen un estatus especial de respeto y
consideración por todos y en todas partes. Lo contrario que sucede
en EE.UU., que las personas mayores están mal vistas y, en general,
conÂsideradas un hándicap. Tal vez sea porque son improductivos
y ese asÂpecto es contrario al carácter práctiÂco y
empresarial de los americanos. I don´t know, como dirÃan ellos.
AquÃ,
en España, a los "viejos", empezamos a verlos de la misma
maÂnera, porque están en detrimento del cobro de las pensiones:
a más viejos, menos posibilidades de llegar a coÂbrar. Para ir
bien la economÃa, uno deberÃa tener más sentido común y morirse a
los ochenta, como máxiÂmo, pero cómo se arregla eso.