Hay un dicho del que todo el mundo ha tirado mano alguna vez según el cual cuando una puerta se cierra se abre una ventana. Una versión más esperanzadora y menos religiosa del también conocido "Dios aprieta, pero no ahoga".
El dicho se emplea como palabra de consuelo o ánimo cuando alguien tiene un disgusto o una gran decepción con algo o con alguien. Se suele añadir que las cosas siempre pasan por algo, pero, sea como sea, nadie te quita el mal trago. Pero como todo tiene remedio, menos la muerte, siempre se acaba saliendo adelante. No queda otra.
No obstante, y aun cuando comparto el tenor literal y el espÃritu del dicho, tampoco se puede pasar página como si no hubiera pasado nada. El portazo está ahà y los daños también. Y lo de poner la otra mejilla será muy cristiana pero poco humano. Eso sÃ, de todo se aprende.
En estos dÃas navideños que se nos vienen encima, una siempre hace balance del año. Y los portazos son parte de ello, como lo son también las ventanas que se abren, y los aprendizajes.
Hay una costumbre japonesa, llamada Kintsugi, que consiste en reparar las cosas que se han roto uniendo las piezas con pintura de color dorado, para disfrutar de la nueva belleza de aquello que se ha roto y se ha restaurado. Y me parece una costumbre preciosa, y muy sabia. Seguramente por eso aquà no practicamos algo asÃ. Aquà somos más de patada en la puerta y si te he visto no me ha acuerdo. Sin ponderar las consecuencias.
Asà que mi propósito para año nuevo no es volverme japonesa, que es imposible, pero sà aprender el Kintsugi de la cultura japonesa. Aunque haya quien lo ponga difÃcil.
Y voy a empezar ya mismo. Asà que deseo feliz navidad a todo el mundo, con un especial recuerdo para quienes han visto este año cerrarse puertas para las que no hay ventana que valga, que es lo que ocurre cuando se pierde a un ser querido. Es difÃcil sentarse a la mesa en estas fiestas y enfrentarse a las sillas vacÃas. Lo sé de buena tinta.
Con el resto de los portazos, ya iremos viendo. Y uniendo los pedazos como se pueda. No podemos hacer otra cosa. Aunque, como dice otra frase conocida, "unas veces se gana y otras se aprende".
Pues eso. Feliz Navidad.