Jaime Navarro ./epdaComo en aquella legendaria peli de serie B, asistimos atónitos desde hace años, a un cada vez mayor e irrespirable asedio de las más oscuras e inquietantes fuerzas del mal.
Así que nos van creciendo como enanos o amanitas muscarias, políticos y sus correspondientes fans o partidarios, en todos los entrañables rincones de la antaño geografía hispanoamericana, para nuestra úlcera, pues fruto de su viciosa y ociosa decadencia se plantean asuntos tan intrínsecamente perversos como el del derecho de los tenues nasciturus a un buen día poder llegar a ver la luz, ante ese otro mal tan apocalíptico que nos asola por doquier: el gélido invierno demográfico. Del que sin embargo, poco nos hablan las autoridades competentes, pues como también sabemos por ellas: las pensiones están garantizadas sine die. Lo que sin duda nos tranquiliza.
O también en su infinita perversidad, se atreven a reivindicar tales emisarios de Belcebú, que se reduzcan los gastos políticos. Siempre tan justificados, consuetudinarios y entrañables.Y por supuesto por ello, aventúranse también a menguar los gloriosos e intocables impuestos, qué, como su propio nombre indica, todo quisque los paga; pero eso sí, archivoluntariamente.
Más ahí no queda la cosa, porque estas huestes ultras, ultraliberales, ultraderechistas, ultraconservadores, nazis o ultranazis, neoliberales y por supuesto, siempre y en todo momento fas-cis-tas, y que no falte, no sólo pretenden defender la vida de los ninguneados fetos -cómo bien sabemos osaba efectuar Hitler siempre y en toda ocasión- pues además se atreven a suplicar una demente y drástica reducción de nuestros sacrosantos pero elefantiásicos Estados -como bien recordaréis, también jibarizaba hasta el anarquismo el bueno de Mussolini-. No!
Que además, estos violentos sociópatas que
nos asaltan en todos los frentes, pretenden que los propietarios tengan mayor protección frente a los embates de los ejércitos de vulnerables que no tienen más remedio, angelitos, que usurpar nuestros hogares. Hasta la cocina. Toda vez que los intachables demócratas del progreso hace tiempo que los abandonaron. O dejaron, simplemente, de construir viviendas sociales.
Ante todos los cuales terribles ataques combinados de estos neoultras antropófagos desvergonzados, menos mal que todavía el muy demócrata, el íntegro y eficiente progresista Massa- con solamente un 140% de inflación y a 1.100 pesos el dolar-, resiste heroica y solidariamente y para ejemplo de todos en la austral Argentina. Como nuestro líder carismático por antonomasia, en esta espontanea cruzada contra el fascismo transnacional, el sabio Maduro, aguanta en su fortín de Caracas el asedio sin cuartel de la sanguinaria neoliberal, populista y ultraconservadora de María Corina. Al servicio, eso sí y como siempre, del tan odioso y vil
imperialismo.
Puaj...
Comparte la noticia
Categorías de la noticia