Analizando
la realidad española, más allá de la machacona y demagógica
crítica tradicional que el PP dedica al Gobierno de la Nación,
se han puesto encima de la mesa dos problemas muy serios, ante los
que la derecha española es incapaz de dar respuestas serias y que
sirvan para una mejor convivencia.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
La
primera reflexión tiene que ver con la situación, la función y la
capacidad de gestión de los Ayuntamientos y de las Diputaciones
Provinciales.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Me
parece absolutamente básico que se atreva la sociedad española
a iniciar un estudio serio, civilizado, no demagógico sobre esas
instituciones, que están acostumbradas a gastar
desaforadamente con la excusa de la proximidad y que han
mantenido y potenciado una brutal cultura del caciquismo más
retrógrado. No se trata de que desaparezcan las Diputaciones.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Se
trata de que se reduzca su función a ayudar realmente a los
pequeños Ayuntamientos en cuestiones técnicas y
administrativas, lo que produciría una reducción sustancial de
su personal y de sus liberados de toda clase y color.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
No
tiene sentido que duplique funciones con las Comunidades
Autónomas en cultura, educación, sanidad, carreteras, medio
ambiente, servicios sociales y en tantas cosas más. Ni que los
Presidentes de las Diputaciones sean vendedores mafiosos de
favores a muchísimos Ayuntamientos de España o financien fiestas y
actividades insensatas para su ego caciquil, o que todos los
Partidos (“todos”) tengan montones de personas
liberadas, muchas de las cuales no pisan esa Institución.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Poco democrático
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Todo
eso serviría seguramente también para racionalizar la
función de los Ayuntamientos, habituados a sacar dinero de todas
partes para ejercer actividades o inversiones o subvenciones
más allá de las reglas del juego democrático, saltándose a
la torera todos los marcos constitucionales y jurídicos, con tal de
potenciar el clientelismo más prehistórico y antimoderno.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
La
segunda reflexión es muy seria y el PP la utiliza con toda la
agres i v i d a d m e d i á tica que puede. Se trata de
hacer posible que la izquierda abertzale participe de verdad en el
marco constitucional, que se abra la puerta a la desaparición
de la bárbara violencia que ha ejercido la banda terrorista.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Y
aquí, como en todas partes se ha hecho y se está haciendo, hay que
abrir caminos. Hay que condenar los hechos delictivos que se
hagan, pero en una sociedad democrática y constitucional las ideas
no son delitos. Hay que respetar a las víctimas del terrorismo y a
las víctimas del franquismo.
style="text-align: justify; font-family: Times New Roman;"
Hay
que hacerlo aquí y en Guinea. Y es evidente que el Partido Popular
no quiere racionalizar el papel de las Diputaciones y quiere
mantener la tensión en Euzkadi para sacar votos. Porque
cree que eso les da votos y les importa un rábano el interés
general. Como siempre.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia