El expresident de la Generalitat, José Luis Olivas, en abril de 2024. EFE/Biel Aliño
Este sábado ha fallecido el que fuere el president de la Generalitat Valenciana entre 2002 y 2003, José Luis Olivas, a los 73 años. Con apenas ocho meses de mandato, fue tercer jefe del Consell de la etapa autonómica de la Generalitat Valenciana.
Nacido en Motilla del Palancar, Cuenca, en 1952, es una de las figuras clave para entender la evolución política y financiera de la Comunitat Valenciana desde la Transición. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y abogado de profesión, su carrera pública se desarrolló en paralelo a la consolidación institucional del autogobierno valenciano y al auge de las cajas de ahorro que dominaron la economía regional durante los años previos a la crisis.
Su trayectoria política comenzó en la Unión de Centro Democrático (UCD), donde ejerció como secretario de Organización en Valencia. En 1979 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Valencia en las primeras elecciones municipales de la democracia. Ya integrado en el Partido Popular, volvió a ser concejal en 1987 y 1991, ocupando responsabilidades como la Tenencia de Alcaldía y la delegación de Hacienda.
En 1995 dio el salto a la política autonómica. Tras las elecciones que dieron la victoria al PP, fue nombrado conseller de Economía y Hacienda y diputado en Les Corts. Ese mismo año se convirtió en secretario general del partido en la Comunitat Valenciana, cargo que mantuvo hasta 2002. Su ascenso culminó cuando, tras la marcha de Eduardo Zaplana al Gobierno central, fue designado presidente de la Generalitat el 24 de julio de 2002. Su etapa al frente del Consell fue breve: permaneció en el cargo hasta las elecciones autonómicas del año siguiente.
Tras esa experiencia al frente del Ejecutivo valenciano, su carrera dio un giro hacia el mundo financiero. En 2004 fue nombrado presidente de Bancaja y del Banco de Valencia, las dos principales entidades financieras valencianas. Durante su mandato se abordaron grandes operaciones empresariales y expansiones internacionales. En 2010 participó en la fusión que dio lugar a Bankia, donde fue vicepresidente ejecutivo.
La crisis financiera precipitó su salida del sector. En 2011 abandonó el Banco de Valencia antes de su intervención por el Banco de España, y poco después dejó también Bancaja y Bankia. Su nombre quedó ligado a los procesos judiciales que investigaban el colapso del sistema financiero valenciano. En 2015 fue detenido en la Operación Coral y en 2017 fue condenado por falsedad documental, aunque también fue absuelto en varias causas y seguía siendo investigado en otras, como el caso Erial.
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