Susana Gisbert. / EPDATodo el mundo ha utilizado alguna vez alguna manida frase con referencia a la invención de la pólvora. Normalmente, para decirle a alguien que lo que ha descubierto no es para tanto, que no ha inventado la pólvora. Y es que la pólvora es uno de los grandes inventos de la humanidad. Para bien o para mal. O para ambas cosas.
Según parece, la pólvora se inventó en China cuando se trataba de obtener una poción para la inmortalidad, y su conocimiento fue extendiéndose de un lugar a otro, de una cultura a otra, hasta nuestros días. Ni deja de ser curioso que el invento que llegó casi por casualidad se consolidara y lo que pretendían, la inmortalidad, aun no se haya logrado. Pero lo que no puede ser, no puede ser y además imposible.
La pólvora fue el ingrediente principal de todo tipo de armas y, obviamente, la causante de millones de muertes a lo largo de la historia. Aunque, en realidad, no es la pólvora lo que es malo, son las personas que la utilizan con determinados fines.
Por eso es que la afirmación de que los valencianos y valencianas amamos la pólvora nunca puede ser malinterpretada. Porque la pólvora es el componente principal de los artefactos pirotécnicos que son el santo y seña de nuestra fiesta, las Fallas. Valencia no sería Valencia sin sus castillos y sus mascletaes de fuegos artificiales, sin sus petardos y sin ese peculiar olor que penetra en la pituitaria y huele a fiestas y a celebración. Porque hay pirotecnia en las fiestas falleras, pero también en cualquier otra fiesta patronal o en celebraciones como bodas o bautizos. Nuestra pólvora siempre es alegría.
La propia RAE, cuando define la pólvora, alude a que es el principal agente de la pirotecnia, pero no dice nada de guerras, ni de armas. Tal vez nuestra Real Academia se dejó poseer por el espíritu valenciano. No es tan optimista la Wikipedia que, sin olvidar los fuegos artificiales, hae referencia expresa a su uso en armas de fuego.
En un momento como en el que se halla el mundo, con guerras extendiéndose por varios puntos del planeta, el componente negativo de la pólvora gana por goleada al festivo. Aunque la mayoría de armas sean hoy de otro tipo y la pólvora de uso bélico se haya visto sustituida generalmente por tecnología y otros materiales. Pero no deja de ser un símbolo.
Ahora que llegan las Fallas, dejémonos cautivar por ese espíritu festivo, con la esperanza de que, en algún momento, el mundo recuperará la cordura. De uno u otro modo, que no nos explote la cabeza.
SUSANA GISBERT
Fiscal y escritora @gisb_sus)
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