Fernando Arenas, portavoz del PSOE de Utiel./LAURA FLORENTINOHace un año, la DANA golpeó Utiel con fuerza. Hoy, la memoria sigue viva gracias a la solidaridad de sus vecinos, mientras la reconstrucción avanza a paso lento y el gobierno municipal sigue sin rendir cuentas.
Hace un año, Utiel se despertó bajo un cielo roto. En pocas horas, la lluvia arrasó barrios enteros, destrozó calles y anegó hogares. Pero también vimos algo que no se lleva el agua: la fuerza de un pueblo que se levanta unido. Vecinos ayudando a vecinos, trabajadores municipales sin descanso, voluntarios de toda la comarca que se volcaron en cada rincón afectado. Aquellos días nos marcaron a todos. Por eso, este primer aniversario no debería ser solo una fecha para el recuerdo, sino también un examen de conciencia colectiva: qué se ha hecho, qué no, y sobre todo, qué se ha querido esconder.
Porque lo que vino después no estuvo a la altura de lo que Utiel merece. Un año después, los barrios más afectados siguen igual. En la Rambla, San Isidro, el Instituto o el Mercado, los socavones continúan, las aceras siguen levantadas y la falta de iluminación es el recordatorio diario de una reconstrucción que no llega. El barrio de la Fuente es el único que ha visto entrar alguna máquina. La sensación generalizada entre los vecinos es clara: abandono. Y esa palabra duele.
Durante estos meses, desde el Grupo Municipal Socialista hemos pedido transparencia y planificación. Hemos exigido saber qué se va a hacer con los más de 47 millones de euros que el Gobierno de España transfirió al Ayuntamiento para la reconstrucción. Pero seguimos sin respuestas. Ni proyectos concretos, ni calendario, ni hoja de ruta. Ni siquiera una reunión informativa con los afectados. Lo mismo ocurre con la cuenta solidaria que el propio Ayuntamiento abrió: nadie sabe cuánto se recaudó, ni cómo se está gestionando, ni a quién va a llegar ese dinero que tantas personas donaron con la esperanza de ayudar. La solidaridad fue del pueblo; la opacidad, del gobierno local.
Y hay algo aún más preocupante: ¿por qué un año después seguimos sin saber por qué no se puso en marcha el Plan de Actuación Municipal frente al Riesgo de Inundaciones (PAMRI), aprobado en la anterior legislatura, en 2023? Ese plan, elaborado precisamente para coordinar la respuesta ante episodios como la DANA, está en vigor y aprobado formalmente. Sin embargo, no se activó cuando más falta hacía, y a día de hoy nadie ha explicado por qué. Ese silencio no solo evidencia dejadez, sino también una falta grave de responsabilidad institucional. No se trata de mirar atrás, sino de aprender y corregir —pero para eso hace falta valentía y rendición de cuentas, no propaganda.
Y mientras en Utiel los vecinos siguen esperando, el Gobierno de España sí ha cumplido. Los datos son públicos y cualquiera puede consultarlos: 141.738.069,55 euros destinados a nuestro municipio, de los cuales más de 54 millones son para infraestructuras afectadas, casi 35 millones para alcantarillado y ciclo del agua, más de 11 millones en ayudas a la agricultura y más de 5 millones para empresas y autónomos. Es dinero real, transparente y comprometido. Pero, ¿qué hay de la Generalitat de Mazón? Nada. Ni una cifra, ni una explicación, ni una visita con soluciones. El silencio del Consell contrasta con el trabajo del Gobierno central.
Y ahora Mazón se va. Se va de la misma manera que ha gestionado este año, mintiendo y causando dolor. Su dimisión en diferido no sorprende a nadie: ha gobernado igual que el PP de Utiel, más pendiente del titular que del resultado. Se marcha dejando tras de sí una Generalitat que ha sido incapaz de estar a la altura en momentos clave, y eso también se nota en pueblos como el nuestro. Prometió cercanía, pero solo dejó distancia. Prometió ayudas, pero solo llegaron palabras.
En Utiel, el PP ha seguido esa misma receta: mucho escaparate, poca gestión. Han sido doce meses de fotos, vídeos y promesas, pero ni un solo gesto de respeto hacia los vecinos que siguen viviendo entre los restos de la tormenta. Y el respeto, conviene recordarlo, no se demuestra en Instagram, sino en la calle, arremangándose, escuchando y trabajando.
Este aniversario no debería ser un acto de autobombo, sino un momento de memoria y compromiso. Memoria hacia quienes lo perdieron todo o casi todo, hacia quienes todavía arrastran las consecuencias del temporal. Compromiso hacia un futuro en el que no haya barrios olvidados, ni ayudas que se diluyen en el silencio, ni planes de emergencia que se guardan en un cajón.
Porque la DANA nos enseñó muchas cosas. Nos demostró que Utiel tiene una enorme capacidad de resistir y ayudarse. Que cuando el agua lo arrasó todo, lo que quedó fue la gente. Lo que falta ahora es que quienes gobiernan estén a su altura.
Un año después, el recuerdo sigue vivo. Y también la exigencia. Desde el Partido Socialista seguiremos reclamando transparencia, planificación y trabajo real. Porque Utiel no necesita homenajes vacíos, necesita acción. Y porque los vecinos que lo dieron todo merecen un Ayuntamiento que haga lo mismo por ellos.
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