Querido José Luis:
Cuesta encontrar palabras cuando se apaga una luz tan necesaria como la tuya. Valencia, nuestra Valencia, llora hoy la pérdida de un hombre extraordinario, de un representante ejemplar de la sociedad civil que dedicó su vida -con una constancia inalcanzable- a construir un entorno más justo, más activo y más comprometido. Con tu marcha, el mundo es un poco peor, un poco más vacÃo.
Como presidente de Archival fuiste mucho más que un gestor: fuiste guÃa, motor y conciencia de una ciudad que siempre encontraste digna de tu esfuerzo. Trabajador incansable, supiste unir voluntades, rescatar memorias, defender nuestro patrimonio y recordar que la ciudadanÃa se fortalece desde la participación y la generosidad, valores que encarnaste hasta el último dÃa.
Hoy quiero aprovechar estas lÃneas para agradecerte, de corazón, el premio que un dÃa me otorgaste en nombre de Archival. Lo recibà como un honor, pero también como un compromiso: el de estar a la altura de lo que tú representabas. Nunca sabré si lo logré, pero sà sé que tu reconocimiento marcó mi trayectoria y me obligó a seguir caminando con más responsabilidad.
Descansa en paz, amigo. Tu legado sigue vivo en todos nosotros. DEP y un fuerte abrazo a Carmen y Carmen MarÃa.