Una
vez concluida la fase diocesana del proceso, las pruebas recogidas serán
enviadas a la
Congregación para las Causas de los Santos de Roma, en donde
"seguirán siendo estudiadas", han añadido. En el caso de que la Santa Sede declare las
virtudes heroicas de la religiosa, "pondrÃa de relieve la santidad de una
persona cristiana en su vivir cotidiano".
MarÃa Carmen Crespo Roig
La
religiosa MarÃa Carmen Crespo Roig, o Teresa Encarnación, su nombre de
bautismo, nació en Beniarrés (Alicante) el 25 de marzo de 1912."Desde muy niña
vivió muy integrada en su parroquia, trabajando incansablemente en sus
actividades y movimientos",han añadido.
No
obstante, fue durante la persecución religiosa de 1936 "donde su labor se
desborda exponiendo su vida por sacerdotes y religiosas que necesitaban su
ayuda".
En
1941, "logra su ingreso en el convento de las religiosas carmelitas de
Ontinyent, "en donde vivió por la
Iglesia y la salvación de las almas" hasta su muerte el 4 de
febrero de 2006.
"DÃa
tras dÃa, Mari Carmen Crespo durante sus 93 años de vida y 65 de profesión
religiosa, supo ofrecerle a Dios las alegrÃas y los sufrimientos con buen ánimo".
Y, como carmelita, "fue ejemplo para sus hermanas de religión y para las
personas con quien ella trataba y se relacionaba", según las mismas fuentes.
La
religiosa carmelita, destacó, además, entre otras muchas facetas, como
consejera de "todas aquellas personas que se acercaban a hablar con ella a su
convento", entre ellas, religiosas de otros institutos de vida consagrada o
también "incontables seglares" que manifestaban siempre su "prudencia" y su
"santidad de vida",según publica en su último número el semanario diocesano
PARAULA.
Igualmente,
Maria Carmen Crespo tuvo una "sobrecogedora aceptación del dolor". Desde bien
joven su salud fue frágil, "aunque su sonrisa, alegrÃa y paz, perennes", y sus
"frecuentes enfermedades le obligaban a recluirse en su celda largas temporadas
y con fuertes dolores", añade. En la recta final de su vida, sufrió una
trombosis que la dejó sin movimiento, a la que se añadió el desencadenamiento
de los dolores de un viejo cáncer, con la aparición de tumores en los oÃdos,
llagas en la lengua y sangre por los ojos". No obstante, "aún le quedaban
fuerzas para repetir constantemente: "¡SÃ, Señor, con tu gracia que sea de mÃ
lo que tú quieras!"
"Murió con fama de santidad"
Se
trata, además, "de uno de los procesos más rápidos que se han promovido en la
diócesis de Valencia, al haber transcurrido sólo cinco años desde el
fallecimiento, gracias sobre todo al impulso que ha promovido la parte actora
de este proceso, su propia comunidad religiosa", han añadido.
La
fama de santidad de la carmelita "ha ido creciendo rápidamente pasando, no ya
los muros del convento, sino más allá de las fronteras nacionales, donde está
siendo muy invocada su intercesión", han añadido.