La propuesta de dedicar una calle a José Luis Lliso Ruiz., quien fuera presidente de Archival, cobra hoy un significado aún más profundo tras su fallecimiento. Es un homenaje necesario a quien dedicó toda su vida a preservar la memoria colectiva de Valencia.
Desde la dirección de este periódico, consideramos que el callejero de una ciudad es también un libro abierto de su historia. En él quedan reflejados los nombres de quienes contribuyeron, con esfuerzo y generosidad, a poner en valor nuestro patrimonio y nuestras raÃces.José Luis Lliso Ruiz. fue, sin duda, una de esas personas. Su compromiso con la cultura, el patrimonio y la investigación histórica dejó una huella imborrable. Luchador incansable y un ejemplo de superación.
Bajo su liderazgo, Archival impulsó la recuperación de documentos fundamentales, promovió estudios rigurosos sobre nuestro pasado y organizó actividades que acercaron la historia local a vecinos de todas las edades. Pero más allá de los logros tangibles, Lliso destacó por su talante dialogante, su capacidad para sumar voluntades y su convicción de que conocer nuestras raÃces es la base para construir un futuro sólido.
Su fallecimiento deja un vacÃo humano difÃcil de llenar, pero también un legado que merece ser recordado de forma permanente. Dedicarle una calle no es un gesto simbólico sin más: es afirmar que el trabajo constante, la vocación de servicio y el amor por la tierra propia son valores que esta ciudad reconoce y honra.
Las generaciones futuras merecen preguntar quién fue José Luis Lliso Ruiz.. Y nosotros debemos asegurarnos de que la respuesta esté a la vista, escrita en nuestras calles y en nuestra memoria.