El sector arrocero de la Unión Europea ha lanzado un aviso contundente sobre su situación actual, advirtiendo de que atraviesa una crisis estructural que pone en riesgo su viabilidad. Productores, cooperativas e industria reclaman una intervención inmediata para evitar el deterioro de una actividad clave para numerosos territorios.
Importaciones que presionan el mercado
Durante la última campaña, la UE recibió 1,7 millones de toneladas de arroz, de las que cerca del 60 % entraron sin aranceles. Esta situación ha generado una fuerte presión sobre los precios, dificultando la competitividad de los productores europeos. Además, las previsiones apuntan a un aumento de las importaciones, lo que agravaría el problema.
Cambio de cultivos y riesgo económico
La caída de rentabilidad ha llevado a muchos agricultores a reconvertir sus explotaciones hacia variedades de mayor valor añadido. En países como Italia, esta tendencia podría provocar un exceso de oferta que termine afectando también a estos productos. El sector advierte de que la desaparición del cultivo tendría consecuencias económicas, sociales y medioambientales, con abandono de tierras y pérdida de biodiversidad.
Impacto en la industria
La industria transformadora también se ve afectada por la situación. La importación de arroz ya procesado, más rentable debido a factores como aranceles desactualizados o la devaluación del dólar, pone en peligro la actividad industrial europea y miles de empleos vinculados al sector.
Medidas consideradas insuficientes
Las organizaciones del sector consideran que los mecanismos actuales de protección no funcionan adecuadamente. Critican que los productores europeos deben cumplir normas estrictas, mientras que las importaciones proceden de países con estándares más bajos, lo que genera desequilibrios en el mercado.
Reclamación de reformas urgentes
Entidades como UNIADE y Cooperativas Agroalimentarias reclaman cambios inmediatos, entre ellos la revisión de aranceles, el refuerzo de las cláusulas de protección, incentivos al consumo de arroz europeo y la aplicación de criterios de reciprocidad en las importaciones.
El sector concluye que, sin una respuesta rápida, Europa podría perder no solo un cultivo estratégico, sino también el equilibrio económico y ambiental de muchas regiones históricamente ligadas al arroz.