Albert Camus estuvo muy
acertado cuando dijo que ¨uno no puede ponerse al lado de quienes hacen
historia sino al servicio de quienes la padecen¨, desgraciadamente hoy tenemos
muchos ejemplos de polÃticos que harán historia pero no por ponerse al lado de
quienes la padecemos sino por ser ellos mismos los verdugos de esta sociedad,
el fin del ser humano es encontrar la felicidad pero es una tarea difÃcil
cuando a tu lado la gente sufre.
Ahora, hasta soñar cada dÃa
es más difÃcil ya que es consecuencia de una mala gestión llevada a cabo por
unos politicuchos aferrados a unas polÃticas devastadoras, unas polÃticas
donde se priorizan recortes que merman los derechos básicos en empleo,
educación, sanidad…etc. ¿Es justo que se pida el copago sanitario a enfermos
de cáncer, o crónicos? Después de que ellos han despilfarrado el dinero en
grandes fastos, eventos (Fórmula 1, Aeropuerto Peatonal de Castellón, por citar
alguno de entre muchos) ¿Es justo que nuestros estudiantes ya no tengan ayudas,
ni becas? ¿Es justo que estos que están haciendo estas barbaridades sigan tan
requetebién cobrando unos sueldos de infarto que para más inri salen de los
bolsillos de todos incluso de aquellos a los que les han quitado la paga de
Navidad por sus santos bemoles? ¿Es justo que se gasten el dinero o que por
arte de magia desaparezcan cantidades de infarto y no se invierta en
investigación?, es todo muy injusto y más cuando nuestro paÃs ostenta la
vergonzosa cifra de casi el 27% de la población viviendo en la pobreza.
Estamos viendo como cada
vez hay más familias que subsisten gracias a la caridad de asociaciones, las
cifras son alarmantes en un paÃs el nuestro donde alegremente nos precipitamos
eufóricos a organizar unos Juegos OlÃmpicos, y es que los polÃticos de nuestro
paÃs tienen mucha guasa y muy poca vergüenza.
Pensar que esto puede
cambiar no es una utopÃa ni mucho menos sólo depende de decisiones polÃticas
dado que terminar con la pobreza y la crisis es mucho más económico y
rentable que invertir en armamento obviamente a muchos paÃses no les interesa
en donde el poder se construye o se mantiene en la ausencia de libertad que padecen
los pobres o los que en este momento dudan entre pagar los impuestos o
simplemente comer con la consecuencia si eligen esta última de que los echen a
la puñetera calle.
En definitiva en nuestras
manos tenemos el poder de cambiar todo esto empezando por exigir unas leyes
justas para todos, que no se vean amparados por ellas los que más tienen porque
entonces si que me atreverÃa a decir que estamos perdidos.