El
domingo 27 los ciudadanos/as catalanas fueron a las urnas y tras el
escrutinio de los votos ,y sabiendo que son muchos los medios de
comunicación y personas relevantes del periodismo que hacen un
balance sobre estos resultados, yo tambien quiero , dar mi humilde
opinión al respecto y lo primero que se me ocurre, tras los
resultados es pedir un consenso social y polÃtico para un
nuevo ordenamiento constitucional
AsÃ
mismo hay que saludar la alta participación registrada en los
comicios asà como la normalidad con la que ha transcurrido la
jornada electoral ya que ambos aspectos expresan el alto grado de
conciencia cÃvica que tradicionalmente ha caracterizado a la
ciudadanÃa catalana, un hecho que fortalece la propia democracia.
El resultado
electoral, más allá de los análisis de unos y de otros, pone de
nuevo en evidencia que estamos ante un problema polÃtico ineludible
que, solo puede enfrentarse polÃticamente.
Desde, vuelvo a
repetir, mi humilde opinión es urgente abrir un diálogo entre
las
formaciones polÃticas y sociales que busque el mayor consenso
posible para impulsar una reforma constitucional donde se redefina,
desde una perspectiva federal, la organización polÃtico
administrativa del Estado.
Los resultados
electorales también ponen de manifiesto la profunda polarización de
la sociedad catalana que aparece dividida casi al 50%, una
responsabilidad que deben asumir principalmente los máximos
responsables de los gobiernos de Catalunya y España, incapaces de
liderar los cambios necesarios para concretar un nuevo marco de
convivencia.
Esta
polarización, nueva en la historia de Catalunya, debe afrontarse
desde quienes asumen responsabilidades polÃticas con vocación
superadora. No actuar con ánimo integrador no sólo serÃa
irresponsable sino que podrÃa suponer una seria amenaza a la
convivencia.
Por
último, me gustaria indicar que lamento que durante esta campaña
haya quedado relegado el debate sobre las polÃticas de Gobierno que
se han venido practicando y sobre las propuestas polÃticas de
futuro; en ese sentido me veo en la obligación de recordar que los
problemas laborales, sociales y económicos no han desaparecido con
la celebración de las elecciones y que cualquier formación con
intención de gobernar debe centrarse en primera instancia en
resolver los problemas concretos que afectan a las personas, como son
el desempleo, la situación de los servicios y prestaciones públicas,
la pobreza y los riesgos de exclusión.