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Un brindis al sol sin oficio ni beneficio. Una pose para contentar tensiones internas pero sin recorrido alguno. Un teatro para marear la perdiz y desviar la atención de lo nuclear... Éstos y otros pronunciamientos en cascada han inundado las redes y los medios ante la puesta en escena del pacto de los guapos. El tan manido como mojado documento bien aireado y proclamado por Pedro y Albert, el cual unge un primer acuerdo entre Socialistas y Ciudadanos, recoge acuerdos institucionales básicos, se lanza a una reforma express -capada de origen- de la Constitución e incluso abre el melón de la supresión de las Diputaciones, lo cual ya ha provocado cierto tsunami entre barones y dirigentes del PSOE más apegado al terreno.
No consiste ni en un pacto de legislatura ni en un gobierno de coalición... Muy bien no se sabe lo que significa. Es sólo la escenificación de un acuerdo entre los dos partidos, el segundo y el cuarto clasificado en las pasadas elecciones. Por las necesidades de Sánchez de ofrendar a sus huestes un avance que ratificar bendecido por el Comité Federal, y por la astucia de Rivera de postularse como la bisagra necesaria y perfecta ante tanta incertidumbre. Hemos de reconocerle al catalán que ha conseguido que sus 40 diputados pasen de ser intrascendentes a protagonistas de estas primeras lides de la arquitectura parlamentaria basada en una aritmética endiablada.
Pero serénense, pacientes lectores. Tanta fanfarria respecto este acuerdo, que no es más que una primera escaramuza. Una meta volante que Albert y Pedro han cruzado de la mano, pero que sólo les lleva a iniciar el ascenso escarpado de la conformación del posible gobierno. Una vez Sánchez salga derrotado de esta primera votación de investidura, será a partir del 5 de marzo cuando la contrarreloj comience a rodar de una manera frenética. Será el pistoletazo de salida a la verdadera carrera por conseguir la presidencia del país, la cual durará dos meses y tendrá el 5 de mayo como fecha tope. Y aquí será dónde veremos como Podemos, el cual sólo se ha retirado de las negociaciones hasta que el PSOE recupere el camino correcto, impondrá su dialéctica y se comerá al partido socialista de una manera inmisericorde. Mi reino por un caballo, gritará Pedro. Todo valdrá con tal de hacerse con la poltrona presidencial. Un Presidente Sánchez que nacerá castrado y maniatado.