Miguel Á. Martín. Desconozco el momento exacto
en el que toda esa gente que vive como yo y que pertenece a la Working Class, comenzó a
pensar que la derecha defendía mejor sus intereses de clase, o quizás pensó que
ya no formaba parte de la clase social de sus padres.
En todo este proceso me
imagino que tuvo mucho que ver los últimos años de Felipe Gonzalez, aquellos
convulsos años 90, donde las portadas de los principales periódicos (sobre
todo el mundo de Pedro J Ramírez) estaban repletas de casos de corrupción.
Apenas recordamos todo el
proceso de modernización económica (que era el eufemismo de aquella época para
que el capitalismo internacional nos diese el abrazo del oso), y que tan
acertadamente denuncio en un informe el sociólogo critico estadounidense Jaime
Petras.
Felipe Gonzalez aguantó
contra pronóstico las elecciones de 1993 y tres años después no gano Jose Maria
Aznar, sino que perdió Felipe. Esto puede dar alguna pista de cómo nos
comportamos electoralmente los españoles ante la corrupción política. Pero
volviendo a mis compañeros de generación, creo que sería el momento de que en
estos tiempos que nos ha tocado vivir, cobremos algún protagonismo, y no
estaría nada mal que ese protagonismo tuviese algo que ver con el
cuestionamiento de este sistema político partidista, basado en los
intermediarios, igual que el mercado mayorista de la patata (El precio se
multiplica por diez).
Deberíamos poner en cuestión este sistema, del que somos
corresponsables por habernos desentendido de la política e, lo que ha tenido
una mala consecuencia: que nos gobiernen los peores. Yo creo que no es tarde,
ni difícil, es cuestión de sentido común, y nosotros somos los comunes.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia