El pasado 21 de marzo se conmemoraba el día contra el racismo o, más correctamente formulado, el Día internacional de la eliminación de la discriminación racial. Un día temático denso, porque coincidía con el Día mundial de la poesía y el Día mundial del síndrome de Down, lo que me hace pensar que quienes ponen fecha a las efemérides de este tipo deberían pensarlo un poco, que ya dice el refranero que quine mucho abarca poco aprieta.
Por eso, como no puedo abarcarlo todo, hoy quería invitar a una reflexión sobre el racismo, sobre si existe o no y sobre si se percibe en nuestra vida diaria. Si preguntáramos por la calle, estoy segura de que la mayoría de personas dirían que no son racistas. Y, probablemente, no mentirían. Pero una cosa es no ser racista con carácter general, y otra muy distintas no tener sesgos o actitudes racistas de las que ni siquiera somos conscientes.
Los ejemplos serían muchos, y seguro que nos suenan. ¿Quién no se ha referido con desprecio a un artículo de pésima calidad diciendo que "es de los chinos"? ¿Quién no ha dicho de alguien que trabaja como un negro, o de determinada actividad que es un trabajo "de chinos"? ¿Quién no se ha referido al falso estereotipo del judío usurero? ¿Quién no ha relacionado la suciedad o la delincuencia con personas gitanas? O ¿quién no ha hablado de una "merienda de negros" para aludir a una situación caótica? En definitiva, ¿quién no ha hecho mofa y befa alguna vez, incluso sin darse cuenta, de la persona diferente por el hecho de serlo?
No es, desde luego, cosa de ahora. El refranero está lleno de expresiones de este tipo. y muchas de ellos de todo menos subliminales. Claros y bien claros, dicen cosas tan humillantes como "si quieres ver a un gitano trabajar, mételo en un pajar" "el cariño como hermanos y el dinero como gitanos", respecto al pueblo gitano. Otros, se refieren a las personas judías con frases tan poco delicadas como "el gato y el judío de cuanto ven dicen mío". Y algunos hacen un pastiche de racismo, machismo, xenofobia con sentencias como "el judío y la mujer vengativos suelen ser" o "judíos y gitanos no son para el trabajo". Y es que el refranero será sabiduría popular, pero, cuando dice estas cosas, es muestra no de sabiduría sino de torpeza popular. Una torpeza que a veces reproducimos sin darnos cuenta. Y solo son algunos pocos de los muchos ejemplos que he encontrado.
Así que la próxima vez que echemos mano de una frase hecha, pensemos primero. Igual nos sorprendemos.
SUSANA GISBERT
Fiscal y escritora (twitter @gisb_sus)