En un momento crÃtico, cuando la Generalitat Valenciana necesitaba liderazgo firme, quedó en evidencia la falta de determinación de Salomé Pradas. Como consellera, ella era la máxima responsable polÃtica dentro del CECOPI y tenÃa en sus manos las competencias y la autoridad necesaria para actuar sin dilación. Sin embargo, no lo hizo.
No importa si localizó o no a Mazón en ese preciso instante, porque la responsabilidad última era suya. Si habÃa información clara y la situación era grave, Pradas tenÃa que haber actuado con la determinación que el cargo exige, lanzando las alertas necesarias sin titubear. No lo hizo a tiempo, seguramente porque fue una tarde, la del 29 de octubre de 2024, con muchas lagunas informativas, y también porque a Pradas le faltó cuajo.
En última instancia, si Mazón es responsable de algo, es de haberla nombrado para un puesto para el que ella, evidentemente, no estaba capacitada.