En
todas las facetas de la vida
la actitud y la aptitud
se deben
complementar para poder desarrollar la actividad diaria, laboral,
familiar, afectiva, etc. de manera eficiente y eficaz.
Esta
relación se convierte en imprescindible cuando hablamos de un cargo
público, que además de ser buen gestor ha de ser buen polÃtico.
Todos
han podido comprobar cómo el máximo representante de nuestro
municipio no solo perdió en un segundo la
actitud
sino que
evidenció que la
aptitud
, que se le presupone a una persona
que ostente su cargo, ni estaba ni se esperaba.
En
el último pleno de febrero, el Sr. Fernández se quitó de un
plumazo lo que le molestaba. No uno, ni dos, sino tres concejales del
Grupo Municipal del Partido Popular fueron expulsados del plenario,
sin explicación ni derecho a réplica. Todo ello bajo el falso
pretexto de ser unos "impertinentes".
La
cuestión no la debemos centrar en la expulsión y el insulto, que
siendo grave lo es más el hecho que el desalojo se produjera en el
minuto uno del inicio de la sesión, por cierto con un retraso de
casi 20 minutos, sin que por parte de los miembros a los que se les
"invitó" a abandonar la sala, Maribel Sáez, Sergio Muniesa y
Davinia Bono, pudieran defenderse frente a esta falta de actitud y
aptitud del ilustrÃsimo alcalde de Sagunto.
No
sé si lo saben pero en todos estos años de democracia esta es la
primera vez que ocurre un hecho de esta Ãndole. No entraré, para
referirme a este suceso, en el fácil y recurrente calificativo que
desde la presidencia del pleno se le dio a mis compañeros, aunque
ganas no me faltan.
La
buena práctica polÃtica tiene y debe estar por encima de las fobias
y filias personales. Cuando los ciudadanos dan el respaldo, a una u
otra opción polÃtica, apoyan las acciones que sus representantes
realizan. Dudo mucho que las personas que votaron la opción de
Compromis, en las elecciones locales de Mayo del 2015, lo hicieran
pensando en que un dÃa su lÃder les dejara con la boca abierta por
su falta de
"actitud y aptitud".