Han hallado el barco que inspiró la novela de Moby Dick. Las ruinas del barco del S-XIX han sido encontradas por arqueólogos que han buceado por la zona protegida conocida como el Monumento Marino Nacional Papahanaumokuakea, un hecho que el líder de la expedición, Kelly Gleason, arqueólogo marino, dijo que fue clave para ayudar a preservar los restos.
La novela de Moby Dick narra la persecución autodestructiva del ballenero Pequod , capitaneada por Acad, un marino cuya obsesión por dar caza al gran gigante blanco acaba llevándole a la ruina. Una persecución mortal del orgullo y el ego del susodicho capitán, contra la naturaleza representada en Moby Dyck.
Un capitán que antepone su orgullo y su ambición al interés de su barco es una desgracia navegante que casi siempre acaba en tragedia. Nada más paradigmático que una nave para representar la convivencia, el trabajo en equipo, el sacrificio, la especialización, el mando sabio, justo y ponderado. También el mando resolutivo y firme. Todo lo que un líder ha de tener.
También, para que un barco, sobre todo aquellos de inmensas velas que surcaban los mares sin más motor que el viento con el traicionero mar como soporte, tuviera un buen fin, era necesario tener claro un puerto donde acudir, o al que acudir. Un fin.
Los había que simplemente, surcaban los mares para ver que se encontraban, pero esto era el caso de los piratas y filibusteros.
En la filmografía, encontramos ejemplos de este tipo de micro sociedad condensada en una nave. El más significativo: Rebelión a bordo.
En la película se plantea la disyuntiva del deber de obediencia y mando y el, también deber, de desobecer las órdenes injustas que son impuestas por tiranos.
Feltcher Christian, oficial de abordo, acaba por amotinarse contra su capitán que ejerce de forma abusiva su mando. De ahí la obligación de amotinarse contra él. Un planteamiento muy norteamericano.
Espectaculares las versiones de 1935 y 1962. Curiosa la del 82, aunque la música no me convenza.
Como contrapunto al mandatario obcecado, orgulloso y egoísta de Moby-Dick o al Capitán tirano, autoritario, que se escuda en el rango y la obediencia debida para avasallar a la tripulación encontramos la gran película de Master and Commander interpretada por Russell Crowe.
Él es un líder carismático, valiente, culto, con instinto militar y marino y él confía en su nave y en su tripulación. Es justo, es equitativo, es firme, la tripulación cree en él. Tiene una meta, una misión que persigue con ahínco hasta finalizarla, pero no por encima de todo.
L a película tiene unas imágenes espectaculares del barco surcando los mares y una banda sonora que bien podríamos denominarla como perfecta.
Como he dicho antes, un barco es un lugar donde la gente trabaja y convive siempre a merced de las inclemencias del tiempo, a veces sobre venidas y a veces no tanto, como cuando se cruza el cabo de hornos y ahí la inteligencia, la bravura, el buen hacer del Capitán es clave. También lo es la confianza que los hombres tengan en él pues la moral ha de estar alta. Los marinos que se encuentran en el buque han de responder de forma eficiente, rápida y arriesgada. Y a veces tener que soportar pérdidas difíciles.
Otro momento donde la moral puede verse afectada (ya le pasó a Cristóbal Colón) es cuando el viaje se hace eterno, no llegas al final o cuando encuentras una zona sin vientos, donde el navío no se mueve. Es entonces cuando los roces de convivencia pueden surgir y es cuando el Capitán ha de demostrar su firme y justo mando. Y es donde la confianza de la tripulación en el capitán, vuelve a ponerse a prueba. Porque el Capitán no puede engañar a la tripulación con vanas promesas o no puede crear problemas alternativos para que la tripulación no piense en el problema principal que es estar en punto muerto en una zona donde no hay vientos. Hay que mantener alta la moral. Incluso hacer reformas dolorosas como racionar los víveres, porque en esas situaciones de crisis es donde la validez del Capitán es la que salva la situación.
Para gobernar se requiere un líder que ha de ser firme, justo, culto, ha de tener claro un itinerario, ha de confiar en su tripulación y transmitirle confianza, sacrificio y recompensa. Ha de ser el primero en atacar y el último en retirarse
Por eso, se necesita un Capitán que reúna todas esas cualidades que Fletcher Christian en Rebelión a Bordo o que Jack Aubrey en Master and Commander , condensan, porque si no un buque, una nave, un navío nunca llega a buen puerto. Por eso hay que huir de líderes que sólo piensan en su ego, en su orgullo, que no son resolutivos, que no tienen un rumbo fijo. Líderes que no saben aplicar disciplina o que la aplican de forma injusta. Por eso hay que rechazar a "capitanes" que no afrontan épocas críticas con endereza y no saben cómo mantener la moral de la tripulación. Líderes que sólo piensan en su ego, en su puesto o en "capear el temporal"
Por eso España necesita ya un nuevo Capitán. Por eso España necesita ya elecciones anticipadas.
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