Ambicionar lo grande y cuidar los pequeños detalles, ese ha sido uno de mis objetivos desde mi primer día el ayuntamiento de Valencia. Ha sido un año incansable de trabajo para tener una ciudad más limpia, más segura, con más oportunidad y todo ello bajando los impuestos a los vecinos. Después de doce meses puedo afirmar que Valencia ha recuperado su liderazgo dentro de las grandes capitales del Mediterráneo y Europa, tras ocho años de gobiernos municipales que nunca creyeron en el potencial de esta ciudad, y que la empequeñecieron.
Desde el minuto cero de este mandato, todo el equipo de gobierno ha orientado sus esfuerzos en darle a la ciudad el protagonismo que merece, en recuperar el dinamismo y ambición que siempre ha tenido, y en asentar en el Ayuntamiento los cimientos políticos necesarios para garantizar la seguridad jurídica y el rigor administrativo. Todo ello con el fin de atraer a Valencia el talento y las inversiones, con el objetivo de generar empleo y bienestar.
Y, como he dicho antes, lo hemos hecho impulsando la mayor bajada de impuestos que se ha aprobado entre las grandes ciudades españolas, con una reducción de la presión fiscal de la ya se benefician el 99 % de vecinos, y que supone un ahorro para sus bolsillos de 70 millones de euro. Además uno de los mayores problemas que tenía la administración era el atasco de las licencias por lo que en las primeras semanas activamos un plan de choque para desbloquear el tapón de más de 3.000 licencias urbanísticas y de actividades y poder reactivar la economía de la ciudad.
También hemos sido un gobierno que respeta las raíces y tradiciones ya que la Real Senyera ha vuelto a entrar a la Catedral en el Te Deum del 9 d'Octubre, ha vuelto la Cruz de Mayo y el Belén a la plaza del Ayuntamiento y hemos embellecido la Mare de Deu, renovando su cadafal, para uno de los momentos emotivos de la ciudad como es la Ofrenda.
Valencia ha cambiado en este último año para mejor. Ahora esta ciudad piensa en grande y seguimos teniendo retos que afrontar, como la creación de viviendas de protección pública y de alquiler asequible para que nuestros jóvenes se queden a vivir en la ciudad. Ya se están tramitando más de 800, y a final de mandato llegaremos a más de 1.000 construidas.
No puedo terminar sin recordar el orgullo de que Valencia es Capital Verde Europea de 2024, de ser una ciudad puntera en la lucha contra el cambio climático y en la protección del medio ambiente. Por eso, seguimos luchando por mejorar nuestro tesoro natural, el Parque Natural de La Albufera y porque la Unesco lo declare Reserva de la Biosfera.