Cuando
era una niña, todo el mundo veÃa lo mismo en televisión. Si lo veÃa, claro está,
porque aquellos malditos dos rombos con que el Estado decidÃa lo que era
adecuado o no para ver a determinada edad eran la excusa perfecta para que
nuestros progenitores nos mandaran a la cama sin rechistar. Compartieran o no
el criterio de los rombos.
Pero, rombos aparte, veÃamos lo mismo. E Ãbamos a
clase al dÃa siguiente preguntando quién habÃa visto acabar la pelÃcula o el
capÃtulo de la serie para que, caso de no haber podido ver el final, alguien lo
contara. Asà que no habÃa nadie que no supiera quien era Falconetti, Angela Channing,
Heidi, Laura Ingalls o, por supuesto, Chanquete. Por eso, cuando nos juntábamos
tres chicas jóvenes y monas para descubrir algo nos llamaban "los ángeles de
Charlie" o a la persona que era capaz de arreglarlo todo sin ninguna
herramienta se le comparaba con Mc Gyver, y por eso también equiparábamos cualquier
búsqueda de alguien con la emprendida por Marco en pos de su madre.
Aquello se acabó. Ahora son infinidad las plataformas
y canales públicos y privados que ofrecen programas, series y pelÃculas atractivas
a la vez. Y, además, permiten verlo en el momento en que una quiera. De modo
que la pelÃcula de ayer serÃa, parafraseando el tÃtulo de una oscarizada
pelÃcula, todas a la vez en todas partes. Y asà hemos dejado de compartir
muchas cosas.
No obstante, parece que todavÃa hay cosas que ve
todo el mundo. O casi todo, porque yo debo ser rarita. Y es que nunca he visto
un solo capÃtulo de Juego de tronos, ni tampoco ninguna entrega de Harry Potter.
Y, si sigo confesando mis pecados, tampoco fui capaz de ver entero un solo
programa de Gran Hermano, aunque juro que me esforcé mucho en tratar de acabar de
visionar uno de la primera temporada, esa de la que todo el mundo hablaba en su
dÃa. Asà que me he quedado sin referentes, y cuando alguien se compara con uno
de los personajes, disimulo y miro a cielo como si supiera de qué están
hablando. Exactamente como tuve que hacer alguna vez de niña para ocultar que
no habÃa viso aquella serie que era lo más, V, que no podÃa soportar con sus
lagartos que tragaban ratas.
Asà que cada vez nos lo ponen más difÃcil.
Y yo, resistiéndome a ver esas series de que habla
todo el mundo. Per no soy la peor. Tengo una amiga que jamás vio un solo
capÃtulo de Verano azul. Y sigue tan pichi. Verdad verdadera.