Querido Dámaso:
Tenemos el tren de
Alta Velocidad que hoy llega a la vecina ciudad de Alicante. Hoy todos nuestros
políticos, nuestros gobernantes, Alcalde y Concejales y hasta el Príncipe Felipe
(que viajará en el mismo vagón que viajó su padre para estrenar el AVE a
Sevilla en 1992), llegarán a la Ciudad de Alicante, el AVE llega para las
fiestas de San Juan.
Desde 1992 lo tuvo
Sevilla, y desde hace más de diez años se empezó a predecir para la Comunidad
Valenciana, ya lo estamos disfrutando unos años en Valencia y hoy llega a
Alicante. Ya estamos unidos con el mundo. Felicito de verdad a todos lo que han
hecho posible este gran proyecto que solo nos da prosperidad, apoyo a mejorar
la economía y una buena imagen de cara al mundo por lo bien comunicados que nos
encontramos.
Entre toda esta
alegría, agradezco también las cartas y conversaciones de afecto que recibo y
mantengo de mis queridos lectores cuando leen y participan de éstas mis pobres
cartas. El otro día en una boda de la hija de unos amigos, una concejal me
decía que me seguía con interés, a
la vez que me comentaba lo triste de las denuncias que se hacen desde este
humilde púlpito sean tan veraces como reales. En contra, otro escritor de
libros me decía que no conocía mi lado "ácido", ni soy ácido, ni pretendo
serlo, y este escritor aún me argumentó que si quería progresar en un partido
tenía que hablar bien de una persona concreta, y si quería progresar en otro organismo valenciano, tenía que
hablar bien de otra persona concreta. Con nombre y apellido.
Craso error de los
prolijos, tu nuera, Dámaso, es decir mi abuela decía "Oros son triunfos",
recuerdas que ella era ciega y jugaba a las cartas "al cinquillo", como no veía yo era su lazarillo para
que ella jugara y ganara. Ella
sobre ser ciega hasta el último día de su vida fue un ejemplo de persona
íntegra, trabajadora, buena consejera y las verdades a la cara. Hechos estos
que hoy adolece la sociedad. Quizás otro día cuente cosas de mi abuela. Ella,
además, de todo lo que he dicho y sobre ser ciega, era muy divertida.
Tampoco conoció el
AVE, aunque la agudeza de su mente era más veloz que el tren de alta velocidad,
y seguro que estaría denunciando que en España la corrupción suma más de
ochocientos casos, y son casi dos
mil detenidos los que hay por esta causa. Un 45% de los españoles, confían en la policía, un 36%
confían en la justicia y casi nadie confía ni en los partidos políticos ni en
los sindicatos. Así lo ha publicado en su edición de hoy el periódico El País.
Ahora viene mi pregunta:
¿Dónde ésta mi acidez?... No,
queridos lectores, soy real como la vida misma, soy realista como piensan los
españoles y soy de los que suman voluntades para que esta pesadilla acabe
pronto, para que las personas crean en las Instituciones, y para que los
Gobiernos gobiernen con la sensibilidad necesaria para que los pueblos
progresen y reine la sociedad del bienestar.
Querido Dámaso,
cuando empezó la transición, había una palabra mágica que era muy tenida en
cuenta, tantos años de dictadura… Entonces todo era para y por el PUEBLO, el
Pueblo, tenía la palabra para todo. ¡HABLA PUEBLO HABLA!, hoy casi cuarenta años después, el PUEBLO
ESTÁ ARRUINADO, la voz del pueblo solo clama pidiendo justicia y paz social, y
las voces del pueblo están hundidas esperando que venga alguien que escuche al
pueblo para que acabe todo lo malo que nos está acechando.
¿Será el AVE, ese motor de progreso que a alta
velocidad nos va a sacar de este hoyo? Si es así ¡BIENVENIDO AVE A ALICANTE!
Felicidades.