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Tensiones de concejales y asesores del Ayuntamiento de València

Héctor González
Héctor González

El mandato del equipo de gobierno del Ayuntamiento deValència ha empezado con subidas. Primero fue en el número de asesores, despuésen el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y luego en la cifra de de callesa peatonalizar, incluida parte de la emblemática, y epicéntrica en la ciudad,plaza del Ayuntamiento.

Uno de los temas que más afecta a los diferentes partidos ymenos repercute en la ciudadanía lo constituye el nombramiento de asesores, unacuestión en la que se afana como prioritaria el alcalde Ribó y su conglomeradode concejales, tanto de Compromís como de PSPV-PSOE. El presidente de laGeneralitat, Ximo Puig, justificó el incremento de estas contrataciones aescala autonómica en que mejoraría la gestión. Cuando el cargo superior recurrea un argumento, los inferiores –alcaldes y concejales- suelen repetirlo. Si lodice él, el resto también podemos sin reparo alguno, suelen pensar.

Como hicieron los diferentes partidos cuando el presidentedel Gobierno, Pedro Sánchez, anunció a finales de julio que hasta losestertores de agosto no retomaría las infructuosas negociaciones para lainvestidura. Si el máximo mandatario de España se va de vacaciones duranteprácticamente un mes, el resto podemos hacerlo sin cargo de conciencia nijustificación alguna ante el electorado, por muy crítica que sea la situación, asumede manera automática el resto.

Y volviendo a lo comentando en el segundo párrafo, ladesignación de asesores supone una de las cuestiones que más altera la vida delos partidos. Los jugosos salarios (58.000 euros anuales -y por encima de 7.000más si recae en esa persona la coordinación de grupo-) provocan que aparezcannumerosos aspirantes, algunos de los cuales se llegan a considerar desairadossi no recae en su persona el nombramiento.

Ya no lograron ir encabezando listas ni aspirar a los 74.000euros –casi idéntica cantidad que la declarada el pasado año por el mismísimopresident de la Generalitat- de los concejales con delegación, ni de lejos alos 84.000 del alcalde (todos se han subido un 2,5% la nómina al iniciar elmandato), y ahora también se han quedado sin cargo y nómina de asesor que, porcierto, supera la de un diputado autonómico. Esta situación genera tensionesinternas en el partido, o, con más precisión, en los partidos, porque afectatanto a los de gobierno como a aquellos que están en la oposición municipal.

Una vez subidos los sueldos de concejales y contratados asesores,cargo para el que no exigen cualificación objetiva alguna, empieza teóricamentela gestión. De momento, con el anuncio del incremento del IAE a empresas y conmás proyectos de peatonalización y carriles bici. El polifacético concejal deMovilidad, Giuseppe Grezzi, ya lo ha avanzado utilizando el clásico argumentoque emplean políticos de todos los colores y pelajes para justificar susdecisiones: “la ciudadanía nos ha avalado con sus votos”. Ya está todo dicho.Ahora, tanto gobierno como oposición disponen de casi cuatro años parademostrar su capacidad.

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