La localidad de Muro de Alcoi inicia este fin de semana sus tradicionales fiestas de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de los Desamparados con cambios significativos en su programación. En esta edición, la organización ha decidido suprimir el disparo de castillos de fuegos artificiales durante las Entradas como medida preventiva para garantizar el bienestar de los animales participantes y reforzar la seguridad de los asistentes.
Esta apuesta por la convivencia se extiende también al recinto ferial, donde se habilitarán franjas horarias sin ruido ni iluminación intensa, facilitando así el acceso y disfrute de las personas con sensibilidad acústica o diversidad funcional.
Una participación multitudinaria
La trilogía festera, que se desarrollará del 9 al 11 de mayo, movilizará a cerca de 4.000 personas entre festeros, músicos y boatos. Según datos facilitados por el presidente de la Junta de Festes, Paco Vicedo, aproximadamente la mitad de los participantes pertenecen a las comparsas, mientras que el resto lo integran acompañantes y un nutrido cuerpo musical compuesto por 35 bandas en cada jornada de desfile.
Calendario de desfiles y actos centrales
Las Entradas representan el eje principal de la celebración y mantienen su horario habitual de tarde:
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Sábado 9 de mayo (17:00 h): Entrada Mora. La filà Verds ostentará la capitanía con Izan Blasco al frente, mientras que la filà Tariks, con José Juan Pérez como abanderado, será la encargada de cerrar el desfile.
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Domingo 10 de mayo (17:00 h): Entrada Cristiana. El bando de la cruz estará liderado por la filà Maseros y su capitán Emilio Margarit. El cierre correrá a cargo de la filà Contrabandistes con Carol Climent como abanderada.
La programación concluirá el lunes 11 de mayo con el Dia dels Trons, jornada dedicada a las embajadas, la Retreta y la tradicional quema de farolets en la plaza del Matzem, punto que también concentrará la oferta de ocio nocturno y verbenas.
El alcalde de Muro, Vicent Molina, ha destacado el valor simbólico de la festividad señalando que, aunque los festejos rememoran conflictos antiguos, la celebración actual es un reflejo de "paz y convivencia" entre los vecinos.