LA UNIÓ Llauradora i Ramadera presentará alegaciones contra los proyectos de construcción de dos grandes plantas fotovoltaicas previstas en la comarca del Vinalopó Mitjà, al considerar que supondrán una importante pérdida de suelo agrario productivo y pondrán en riesgo la actividad de numerosas explotaciones agrícolas.
Los proyectos, denominados "La Balsa" y "La Cascada", contemplan una potencia instalada de 51 y 64,4 megavatios, respectivamente, y afectarían a unas 340 hectáreas de terreno agrícola situadas en los términos municipales de Novelda, Aspe, Monforte del Cid y Agost.
Actualmente, tanto los estudios de impacto ambiental como las solicitudes de autorización administrativa de ambas instalaciones y de sus infraestructuras de evacuación se encuentran en fase de información pública. Los interesados podrán presentar alegaciones hasta el próximo 25 de junio.
Desde LA UNIÓ muestran su rechazo a estos proyectos por el impacto que tendrían sobre una de las zonas agrícolas más relevantes de la provincia de Alicante, especialmente en el cultivo de la uva de mesa embolsada, una actividad que genera empleo y riqueza en la comarca.
La organización recuerda que los agricultores han realizado durante años importantes inversiones para mejorar la competitividad y sostenibilidad de sus explotaciones, muchas de ellas apoyadas por las administraciones públicas. Entre estas actuaciones destacan la construcción de balsas de riego, la modernización de infraestructuras hidráulicas y la implantación de sistemas de riego localizado.
Según la entidad agraria, la instalación de estas plantas solares supondría la desaparición de una parte significativa de la superficie actualmente cultivada y pondría en riesgo el futuro de empresas vinculadas a la producción y comercialización de la uva de mesa, además de afectar a las comunidades de regantes y a infraestructuras esenciales para la actividad agrícola.
LA UNIÓ insiste en que comparte la necesidad de avanzar hacia un modelo energético basado en las energías renovables, aunque considera que este proceso debe desarrollarse de forma compatible con la protección del suelo agrario.
Por ello, reclama que se priorice la instalación de placas solares en cubiertas de edificios, polígonos industriales, infraestructuras públicas, zonas degradadas y otros espacios ya transformados, evitando la ocupación de terrenos agrícolas fértiles y en producción.
El responsable del sector de la uva de mesa de LA UNIÓ, Enrique Sánchez, ha criticado la ubicación de estos proyectos y ha asegurado que la producción energética debería situarse más cerca de las grandes áreas urbanas e industriales para reducir el impacto territorial y las pérdidas derivadas del transporte de energía.
Sánchez ha manifestado además que resulta incoherente eliminar terrenos agrícolas productivos que generan empleo y actividad económica en el medio rural cuando existen otras alternativas para implantar instalaciones de generación renovable.
La organización agraria advierte de que la transición energética no puede realizarse a costa de sacrificar el territorio rural y reclama a las administraciones públicas que protejan el suelo agrario productivo y promuevan un modelo que permita compatibilizar la generación de energía renovable con la actividad agrícola y la conservación del paisaje.