La consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marian Cano, defiende en esta entrevista con El Periódico de Aquí la hoja de ruta del Consell basada en la reindustrialización, la atracción de inversiones y un turismo de mayor calidad, frente a las críticas por falta de planificación. Cano reivindica los avances en suelo industrial, internacionalización y control de las viviendas turísticas, rechaza la implantación de la tasa turística y subraya que la economía valenciana, aunque sólida y diversificada, debe seguir adaptándose a un contexto internacional incierto.
—Al frente de cuatro departamentos clave, ¿qué proyectos concretos señala como éxito de su gestión?
—Al asumir la responsabilidad de cuatro áreas tan estratégicas, mi prioridad absoluta desde el primer día ha sido ordenar, conectar y, sobre todo, proyectar el inmenso potencial que tiene la Comunitat Valenciana. Mi visión de la gestión pública no entiende estos departamentos como compartimentos estancos; al contrario, el éxito reside en generar sinergias. Si tengo que señalar hitos concretos, hablaría de una línea de trabajo que combina suelo industrial, internacionalización, tecnología y promoción turística de vanguardia.
En primer lugar, hemos situado el suelo industrial en el lugar que merece: en el epicentro de la política económica del Consell. Veníamos de una legislatura de parálisis absoluta en esta materia. En pocos meses, no solo hemos constituido una mesa interdepartamental para coordinar su desarrollo técnico y administrativo, sino que hemos lanzado el nuevo Visor de Suelo Industrial de la Comunitat Valenciana. Esta es una herramienta transformadora. Por primera vez, cualquier inversor o empresa puede conocer con precisión quirúrgica qué suelo está disponible, en qué municipio, con qué servicios cuenta y en qué fase de desarrollo administrativo se encuentra. Esto elimina la incertidumbre, reduce los tiempos de decisión y facilita que los proyectos de inversión se queden aquí y no se marchen a otras regiones. Esa base logística se complementa con nuestra ambición exterior. El Plan de Promoción Exterior 2026 es nuestra gran apuesta por la internacionalización. Hablamos de 88 acciones de impacto en 38 mercados estratégicos. No se trata simplemente de vender productos fuera; el objetivo es posicionar a la Comunitat como un territorio competitivo, innovador y, sobre todo, fiable para la inversión extranjera directa.
Esa base logística se complementa con nuestra ambición exterior. El Plan de Promoción Exterior 2026 es nuestra gran apuesta por la internacionalización. Hablamos de 88 acciones de impacto en 38 mercados estratégicos. No se trata simplemente de vender productos fuera; el objetivo es posicionar a la Comunitat como un territorio competitivo, innovador y, sobre todo, fiable para la inversión extranjera directa.
Por otro lado, estamos creando los espacios físicos donde el talento y la tecnología deben eclosionar. Hemos declarado La Marina de València como el primer enclave tecnológico oficial de la Comunitat y ya hemos adjudicado el proyecto para convertir las antiguas naves de Amaro en Alicante en un hub de innovación de referencia. Además, un hito que me hace especial ilusión es la reactivación de la Ciudad de la Luz. Esta infraestructura estratégica vuelve a situar a la Comunitat en el mapa mundial de la industria audiovisual. Gracias a esta apuesta, ya hemos atraído producciones de calado internacional con la participación de gigantes como Sony —con proyectos del universo de Venom— o Disney, con el rodaje de Enredados. Esto no es solo cine; es generación de empleo altamente cualificado y una promoción indirecta de nuestro territorio de valor incalculable.
Estamos construyendo un modelo en el que industria, innovación y turismo no compiten, sino que se refuerzan para generar oportunidades reales y atraer inversión”
Finalmente, todo este esfuerzo se refleja en el turismo, que abordamos con una mentalidad moderna. Hemos realizado una inversión histórica de 19 millones de euros en el plan de medios, 10 de ellos adicionales, para proyectar una imagen de destino innovador y sostenible. Los datos validan este camino: la Comunitat lidera la creación de empresas en España con cifras históricas y el turismo internacional crece a un ritmo del 10,4 %, inyectando casi 920 millones de euros en nuestra economía solo en el mes de febrero. Estamos construyendo un modelo donde industria, innovación y turismo no compiten por recursos, sino que se refuerzan mutuamente.
—Desde los grupos de la oposición se insiste a menudo en una supuesta falta de planificación estratégica del Consell. ¿Cuál es el plan a medio plazo que guía realmente su acción de gobierno?
—Ese diagnóstico de la oposición carece de rigor y no se sostiene cuando se analiza la realidad de la administración que heredamos. Cuando llegamos al Consell, nos encontramos con un escenario de desorden profundo y una ausencia alarmante de dirección en áreas críticas. Para que se entienda: el Observatorio de la Industria ni siquiera se convocaba; no había una política de suelo industrial desarrollada; existían centenares de expedientes de energías renovables bloqueados por pura inacción ideológica y, en el área de turismo, nos topamos con más de 18.000 viviendas registradas que incumplían flagrantemente la normativa. A eso hay que sumar la imposición de políticas sin consenso, como la tasa turística, y entes públicos con deudas ocultas. Lo que había antes no era estrategia, era dispersión.
Frente a ese caos, el plan del Consell del president Juanfran Pérez Llorca es nítido y se está ejecutando con precisión. Hemos puesto en marcha una Estrategia de Reindustrialización con un objetivo que no admite dudas: elevar el peso de la industria en la economía valenciana. Y lo hacemos facilitando suelo, agilizando la burocracia y aportando la seguridad jurídica que los inversores nos pedían a gritos.
Nuestro modelo turístico también responde a una planificación estratégica basada en la calidad. No buscamos récords de llegada de personas por el mero hecho de batir cifras, sino que buscamos rentabilidad y sostenibilidad. Los resultados de 2025 son la prueba: cerramos con un récord histórico de gasto turístico, superando por primera vez los 16.000 millones de euros en turismo internacional, un 6 % más que el año anterior. Esto significa que estamos atrayendo a un perfil de turista con mayor capacidad de gasto, lo que genera más riqueza y mejores empleos. Por tanto, hay una hoja de ruta clara: reindustrialización, orden administrativo y turismo de valor.
No se trata de atraer más turistas a cualquier precio, sino de consolidar un modelo sostenible, sin tasa turística, con regulación, control e inspección que proteja la vivienda y la convivencia”

—¿Cuál ha sido la decisión o el momento más difícil que ha tenido que afrontar desde que asumió las riendas de la Conselleria?
—Más que una decisión puntual, lo más complejo ha sido gestionar la volatilidad extrema del contexto internacional. Nos ha tocado actuar con una celeridad extraordinaria para proteger a nuestras empresas de factores que escapan a nuestro control territorial pero que impactan directamente en el bolsillo de los valencianos.
Un ejemplo claro ha sido la escalada de tensión comercial con Estados Unidos. Ante la amenaza de nuevos aranceles y la incertidumbre en sus políticas de importación, no nos quedamos de brazos cruzados esperando al Gobierno central. Activamos el Plan USA, una batería de 13 iniciativas diseñadas para blindar sectores estratégicos como el cerámico, el calzado, el textil, la alimentación o la maquinaria industrial. Nuestro objetivo es que nuestras empresas no pierdan su posicionamiento en un mercado que es vital para nosotros.
Otro escenario crítico fue el derivado de la inestabilidad en Oriente Medio. Mientras el Gobierno de España se tomaba su tiempo para reaccionar, nosotros convocamos de inmediato el Observatorio de la Industria y la mesa de diálogo social para escuchar a los afectados. Implementamos medidas de urgencia: asesoramiento especializado en mercados alternativos a través de la red exterior de Ivace+i, participación con cuota cero en ferias para facilitar la apertura de nuevos destinos y líneas de ayuda para sufragar los sobrecostes logísticos y las cancelaciones que estaban sufriendo nuestras empresas. Gestionar en tiempo real un entorno tan incierto es, sin duda, la parte más exigente de mi cargo, pero también la más necesaria para evitar que nuestras pymes queden desprotegidas.
—Cerámica, calzado, automoción... son sectores tradicionales. ¿Dónde está la nueva industria valenciana?
—La nueva industria valenciana no nace para sustituir a la tradicional, sino para hacerla evolucionar. Sectores como el cerámico, el calzado o la automoción son el corazón de nuestra economía, forman parte de nuestra identidad y sostienen miles de familias. Nuestra obligación es reforzarlos para que sigan siendo líderes en un mercado global hipercompetitivo.
Dicho esto, la apuesta por la diversificación es total. Estamos viendo cómo emergen con una fuerza increíble sectores como el audiovisual o el aeroespacial, que son intensivos en conocimiento e innovación. Estos sectores están posicionando a la Comunitat en cadenas de valor de futuro y atrayendo inversiones tecnológicas que antes no miraban hacia aquí.
Pero el punto clave de nuestra estrategia es la hibridación: ayudar a que la industria de “toda la vida” incorpore tecnología disruptiva para ganar productividad. Para ello, hemos potenciado el programa Impyme, dotado con 49,3 millones de euros este año. Este programa permite a las empresas modernizar sus procesos productivos y adquirir maquinaria de última generación. La nueva industria valenciana es, por tanto, una evolución equilibrada: mantenemos nuestra fuerza histórica mientras abrazamos los sectores emergentes a través de la innovación.
Hoy estamos mejor preparados para la incertidumbre global gracias a una economía más resiliente, competitiva y con una fuerte presencia en mercados internacionales”
—¿Qué dato le preocupa más: la saturación en la costa o el vacío en el interior? ¿Qué porcentaje real del turismo se está logrando desestacionalizar? ¿O sigue siendo más un objetivo que una realidad?
—Son dos realidades que requieren tratamientos distintos. Litoral e interior no deben competir ni compararse en términos absolutos de volumen. Lo que hacemos es analizar cada espacio con indicadores específicos de capacidad de carga y potencial de crecimiento. Los datos de esta última Semana Santa han sido excelentes en ambos ámbitos: mientras la costa rozaba el lleno técnico en ciudades como Benidorm o Peñíscola, el interior de la provincia de Valencia ya tenía previsiones del 90 % antes de las reservas de última hora.
La desestacionalización es una prioridad absoluta y el eje vertebrador del nuevo Plan Estratégico de Turismo que estamos ultimando. No queremos que la actividad se concentre solo en unos meses, sino repartir el flujo a lo largo de todo el calendario y por todo el territorio. Para lograrlo, estamos impulsando productos vinculados a la naturaleza, la cultura y la gastronomía en municipios con riesgo de despoblación. Se trata de crear experiencias que atraigan visitantes en otoño o invierno, generando empleo estable en el interior y aliviando la presión en los meses de verano en la costa.
El turismo de interior tiene margen de crecimiento y es clave para combatir la despoblación y generar actividad económica durante todo el año”
—Usted ha defendido no implantar la tasa turística, mientras otras comunidades sí la están aplicando para financiar servicios. En el caso de la Comunitat Valenciana, ¿qué alternativas se están utilizando para gestionar y sostener el impacto del turismo?
—Nuestra postura es de principios y de pragmatismo económico. Imponer una tasa es enviar un mensaje negativo al mercado; encarece el destino, nos resta competitividad frente a otros competidores del Mediterráneo y genera una carga burocrática innecesaria para el sector.
Nuestra alternativa es la cooperación directa y eficiente con los municipios turísticos. Desde Turisme Comunitat Valenciana destinamos líneas de ayudas y convenios específicos para apoyar la gestión de destinos líderes como València o Benidorm. Además, contamos con el Fondo de Cooperación Municipal para Municipios Turísticos, una herramienta diseñada precisamente para compensar el gasto extra que los ayuntamientos asumen en limpieza, seguridad e infraestructuras debido a la afluencia turística. Es más justo y eficaz apoyar al municipalismo con recursos públicos que penalizar al visitante con un impuesto que no garantiza la mejora del servicio.
—El auge de las viviendas turísticas está tensionando el acceso a este derecho fundamental y esta situación puede generar rechazo social: ¿está el Consell regulando lo suficiente o priorizando el crecimiento turístico, y dónde sitúa el límite entre ese crecimiento y la calidad de vida de los residentes?
—El Consell está priorizando el orden y la legalidad. Estamos actuando con una contundencia que no se vio en la legislatura anterior para frenar la vivienda turística ilegal. Nuestro objetivo es garantizar una oferta regulada, equilibrada y, sobre todo, fiscalizada.
Aprobamos el Decreto-Ley 9/2024, consensuado con todo el sector, que establece reglas del juego muy claras. Con esta normativa, una vivienda turística no puede detraer stock del mercado residencial de forma indefinida, limitando las estancias a 10 días para un mismo arrendatario en ciertas condiciones. Además, hemos intensificado el control: en 2024 las inspecciones subieron un 30 %. Hemos depurado el Registro, dando de baja a más de 18.000 viviendas que no cumplían los requisitos. Hoy tenemos menos de 89.000 viviendas registradas en toda la Comunitat y seguimos limpiando el censo de aquellas que operan de forma irregular.
Para ser más eficaces, hemos firmado un convenio con la Federación Valenciana de Municipios y Provincias para delegar las facultades de inspección y sanción en los ayuntamientos. Ellos son los que mejor conocen su realidad vecinal. Municipios de todos los colores políticos, como València, Alicante o Faura, ya se han sumado. Sin embargo, quiero ser clara: limitar la vivienda turística no es la solución mágica al problema del acceso a la vivienda. El problema es estructural y debe abordarse fomentando el alquiler residencial, garantizando seguridad jurídica a los propietarios y creando parque público. Culpar exclusivamente al turismo es un análisis simplista que no resuelve el fondo de la cuestión.
La internacionalización forma parte del ADN de nuestras empresas, pero diversificar mercados requiere tiempo, recursos y un acompañamiento público constante”
—Para concluir, ¿en qué punto se encuentra la economía valenciana hoy frente al exterior? ¿Somos más fuertes o más vulnerables que hace un año?
—La economía valenciana es hoy, sin duda, más fuerte y resiliente, aunque debemos ser prudentes porque el mundo es cada vez más incierto. Nuestra gran fortaleza es la capacidad productiva y la diversidad de nuestro tejido empresarial. Somos una de las regiones con mayor vocación exportadora de España y eso nos otorga una ventaja competitiva enorme.
Nuestra vulnerabilidad, como la de cualquier economía abierta, reside en los factores geopolíticos: los conflictos en Oriente Medio o Ucrania, el encarecimiento de la energía y los giros en las políticas comerciales de las grandes potencias. Por eso nuestra obsesión es la competitividad. Estamos ayudando a las empresas a ganar tamaño, a digitalizarse y a no depender de un solo mercado.
Hoy estamos mejor preparados porque nuestras empresas han aprendido a navegar en la tormenta sin dejar de innovar. Cada vez que visitamos ferias internacionales, vemos que el sello “Comunitat Valenciana” es sinónimo de calidad y fiabilidad. Las empresas no se repliegan; al contrario, están abriendo mercados en lugares donde antes no estábamos presentes. Esa combinación de una base industrial sólida, un turismo de alta gama y una administración que, por fin, acompaña y no estorba, es lo que nos permite mirar al futuro con optimismo responsable. Seguiremos trabajando para que la Comunitat Valenciana sea el motor económico que España necesita.