Más de 11.000 personas llenaron el Roig Arena de València para disfrutar del concierto de Amaia, una de las voces más destacadas del panorama musical actual, en una cita que se convirtió en uno de los recitales de mayor aforo de la trayectoria de la artista navarra.
Un viaje por el universo de Amaia
La actuación arrancó con una puesta en escena íntima y evocadora. Sentada en un taburete dentro de un espacio escenográfico diseñado para sumergir al público en su particular universo creativo, Amaia interpretó varios temas de su último álbum, Si abro los ojos no es real, entre ellos “Visión” y “Tocotó”.
A partir de ahí, el concierto recorrió algunas de las canciones más representativas de su repertorio reciente, incluyendo “Magia en Benidorm” y “Com voce”, demostrando la evolución artística de una cantante que ha consolidado una identidad propia dentro del pop español.
Dos horas de música y emoción
Acompañada en varios momentos por su inseparable piano, Amaia ofreció un espectáculo de cerca de dos horas en el que alternó la intensidad de los grandes momentos colectivos con la delicadeza de las interpretaciones más íntimas.
Entre los momentos más destacados figuraron canciones como “La vida imposible”, “C’est la vie” o su particular versión de “Me pongo colorada”, el conocido éxito de Papá Levante. También hubo espacio para propuestas más singulares, como la interpretación de “Ya está” acompañada por el sonido del arpa.

Un homenaje cargado de sentimiento
La emoción alcanzó uno de sus puntos álgidos con la interpretación de “Despedida”, una canción dedicada a la abuela de la artista. El tema fue interpretado junto a varias coristas y se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la noche.
El repertorio también incluyó canciones de etapas anteriores de su carrera, como “El relámpago”, “Nuevo verano”, “El encuentro” o “La canción que no quiero cantarte”, popular colaboración con Aitana que sigue siendo una de las más celebradas por sus seguidores.
Un cierre por todo lo alto
La recta final del concierto estuvo marcada por la interpretación de “Yamaguchi”, homenaje al emblemático parque de Pamplona ligado a la infancia de la cantante. El cierre definitivo llegó con “Aralar”, “Tengo un pensamiento” y “Bienvenidos al show”, poniendo fin a una velada en la que Amaia volvió a demostrar su capacidad para conectar con el público y llenar de personalidad cada una de sus actuaciones.