—Más allá de la firma de documentos, ¿qué papel desempeña hoy el notario como servicio público y como figura de apoyo al ciudadano?
—La figura del notario tiene innumerables ventajas. La primera de ellas es estratégica: el notario está presente en todo el territorio nacional. Eso implica que hay notarios tanto en capitales de provincia como en poblaciones de 600, 700 o 1.000 habitantes. Por supuesto, la casuística no es la misma, pero el hecho de que exista notario también en estas localidades significa que las personas que viven en las zonas rurales tienen siempre una figura jurídica de referencia, y eso, sobre todo en los pueblos, es muy importante.
Cuando alguien tiene dudas jurídicas muchas veces no sabe a quién acudir: dudas sobre unos olivares heredados, sobre una casa del pueblo que no está escriturada… En esos casos siempre existe un primer contacto que, además, es gratuito, porque el asesoramiento que presta el notario lo es tanto en las grandes ciudades como en los pueblos.
Además, todas las notarías de España cuentan con la misma infraestructura tecnológica, lo que significa que un notario de un pueblo de 1.500 habitantes puede hacer lo mismo que uno de Valencia capital. Todos disponen de las mismas herramientas digitales y pueden presentar documentos telemáticamente en cualquier parte: en el Registro Civil, en el Registro de la Propiedad, en el Catastro o ante la Generalitat.
Ese primer asesoramiento es especialmente importante en zonas rurales, donde la población está más envejecida, y conecta con la función de apoyo que tiene el notario hacia personas con necesidades especiales, ya sea por discapacidad, por edad avanzada o por menor destreza tecnológica. El notario adapta siempre su actuación a la persona que tiene delante.
El notario no solo interviene en la firma: acompaña al ciudadano en decisiones clave como la vivienda, la herencia, la empresa o la protección personal”
—Muchas personas relacionan al notario únicamente con trámites puntuales. ¿Qué papel desempeña realmente como figura de asesoramiento y acompañamiento al ciudadano?
—Es una figura que acompaña realmente en todos los ámbitos de su vida. Por ejemplo, en la notaría hacemos matrimonios, expedientes matrimoniales y divorcios si resulta que el matrimonio no ha ido bien. Cuando una persona quiere ordenar su sucesión, puede hacer testamento, nombrar tutor o curador, establecer medidas de apoyo para sí mismo, prever qué va a pasar con sus bienes cuando no esté y también qué va a pasar con su persona si pierde la capacidad.
Eso es muy importante porque mientras una persona tiene capacidad, puede acudir a la notaría para que el notario le asesore sobre la cantidad de recursos que tiene para ordenar su vida para cuando no esté bien. Por ejemplo, otorgar poderes, testamento, voluntades anticipadas, medidas de apoyo o autonombramiento de curador… Eso es muy importante y cualquier persona debería hacerlo con independencia de su actividad económica. Por supuesto, también estamos cuando se adquiere una vivienda o cuando se quiere hacer una donación de padres a hijos para facilitar el acceso a la vivienda.
—El notario también está presente en la vida de las empresas...
—Pero además, no solamente actuamos en relación con las personas físicas, sino también con las empresas, sociedades, cooperativas —incluso pequeñas cooperativas de pueblo—, asociaciones y fundaciones. Todas las personas jurídicas pueden tener en el notario una figura de referencia para toda la vida societaria. Un joven que quiera constituir una start-up debe venir a la notaría para recibir un traje a medida en función del tipo de negocio que quiere desarrollar. No es lo mismo una actividad local que una empresa donde se prevé una ronda de financiación o escalar a otros países europeos. Ese asesoramiento a todos los niveles y la posibilidad de actuación mundial por la capacidad de apostillar documentos le da una amplitud a nuestra actuación que es fundamental.
La normativa europea y española fijan controles notariales porque la identidad, la capacidad y la voluntad de las personas tienen que estar muy claras al constituir una empresa, nombrar un administrador o transmitir participaciones. Las empresas crean riqueza y si se tambalean por asumir riesgos o burocracia innecesaria, se perjudica el sistema productivo nacional.
Nosotros ayudamos a determinar qué estatutos son mejores. Para una start-up con potencial de crecimiento hay que hacer un traje a medida; no sirven estatutos descargados de internet. Además, quien asume cargos de administrador debe saber qué puede hacer y qué no, y en la notaría se da ese asesoramiento para que las actividades se desarrollen con el menor riesgo posible.
—La compra de una vivienda suele ser una de las decisiones económicas más importantes para una familia. ¿Qué garantías y qué tranquilidad aporta el notario en ese proceso?
—La primera garantía es el asesoramiento previo a la operación. Comprar una vivienda supone un desembolso muy importante, normalmente ligado a un préstamo hipotecario que acompañará a la persona durante muchos años. Sin un asesoramiento claro sobre la trascendencia jurídica de esa operación —más allá de cuánto se paga o del tipo de interés— pueden surgir dudas sobre qué ocurre si no se puede pagar, si hay avalistas o qué papel tienen los seguros. Por eso es fundamental que el notario esté cerca para explicarlo.
En ese sentido, existe un instrumento muy importante: el acta previa de transparencia de la Ley de Crédito Inmobiliario, gratuita para el ciudadano. Gracias a ella, se comprueba que el banco ha entregado la documentación correcta, que no existen cláusulas abusivas y que la persona puede resolver todas sus dudas con el notario sin presiones.
Una vez aclarada la hipoteca, en la firma de la compraventa el notario verifica que quien vende puede hacerlo, que no existen cargas o limitaciones y que, si hay una hipoteca previa, quede cancelada con garantías. Así, el comprador sale con la tranquilidad de haber adquirido la vivienda con seguridad jurídica.
Ese es el papel esencial del notario: prevenir problemas antes de que aparezcan y evitar conflictos futuros.
El asesoramiento notarial es gratuito y permite resolver dudas jurídicas antes de que aparezcan problemas, tanto en grandes ciudades como en pequeños municipios”
—Además, han presentado recientemente el Portal Estadístico del Notariado. ¿Qué aporta esta nueva herramienta?
—El Portal Estadístico permite que cualquier ciudadano acceda gratuitamente y de manera visual a datos reales de las escrituras de compraventa. Se puede consultar el número de operaciones por códigos postales, la superficie de las viviendas y, sobre todo, el precio real declarado —no el precio ofertado— y su evolución en los últimos doce años. También permite conocer la edad de los compradores, si son extranjeros o nacionales, residentes o no, y la tasa de esfuerzo necesaria en cada zona. Es una radiografía muy útil del mercado inmobiliario basada en datos veraces y fiables para que los ciudadanos tomen decisiones mejor informadas.
—En asuntos como testamentos, herencias o donaciones, ¿qué valor tiene para el ciudadano contar con el asesoramiento imparcial de un notario?
—En testamentos es muy importante plantearse hacer testamento al menos dos veces en la vida. Es un documento muy económico, social y al que puede acceder todo el mundo; es más barato hacerlo que no hacerlo. Se puede cambiar en cualquier etapa si cambian las circunstancias y permite, por ejemplo, poner al cónyuge en una mejor posición jurídica.
Cuando eres joven, puedes establecer medidas de protección patrimonial y personal para los hijos, como nombrar un tutor por si les ocurre algo a los padres. Al terminar tu vida económica, el testamento permite una gran organización: distribuir la herencia, dejar una empresa al hijo que mejor pueda gestionarla, establecer mecanismos de control o adjudicar bienes concretos. Además, a veces el testamento va acompañado de donaciones; si un padre ayuda a un hijo en vida, luego puede equilibrar esa ayuda en el testamento respecto a los otros. Es un instrumento de organización económica que el notario ayuda a diseñar con asesoramiento gratuito.
—La transformación digital está cambiando muchos servicios.
—La función notarial está digitalizada desde hace más de 25 años. Comenzamos con la firma electrónica masiva a finales de los 90, siendo el primer colectivo jurídico en utilizarla. Tenemos una red privada notarial y una sede electrónica de máximo nivel de seguridad. Se desarrolló el Portal Notarial del Ciudadano para trámites online y otorgamiento por videoconferencia de determinados documentos, y las copias para particulares ya pueden ser íntegramente electrónicas. También utilizamos inteligencia artificial para el portal estadístico, la lucha contra el blanqueo de capitales y la prevención de la corrupción y el fraude fiscal. La evolución digital es absoluta.
—¿Qué mensaje le gustaría trasladar a quienes todavía ven al notario como una figura limitada únicamente al momento de la firma?
—Que el notario puede asesorar y estar presente en la mayoría de momentos importantes. Vayan a las notarías y pregunten; ese asesoramiento es gratuito. En las notarías formalizamos desde testamentos e hipotecas hasta matrimonios, divorcios, actas y poderes. Además, en una compraventa podemos tramitar el cambio catastral, pagar impuestos y llevar la escritura al registro. Es un verdadero one-stop-shop, un punto único de resolución con alta seguridad. El notario es cercano, accesible y está presente tanto en grandes ciudades como en pequeños pueblos. Ante cualquier duda legal, lo mejor es acudir al notario más cercano.
El notariado, pieza clave en la lucha contra el blanqueo de capitales
Aunque se trata de una labor poco visible para la ciudadanía, el notariado desempeña una función esencial en la prevención del blanqueo de capitales y en la lucha contra la corrupción. A través del Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales, los notarios remiten y procesan la información relevante de las escrituras públicas, generando una base de datos masiva y verificada que permite detectar operaciones sospechosas y patrones de riesgo que, analizados de forma aislada, pasarían desapercibidos.
Esta trazabilidad resulta fundamental para identificar titulares reales, seguir movimientos societarios y facilitar investigaciones eficaces por parte de las autoridades. Debilitar los controles notariales en operaciones como la transmisión de participaciones sociales supondría perder información valiosa y reducir la capacidad preventiva del sistema. Por ello, la intervención del notario no solo aporta seguridad jurídica en las operaciones privadas, sino que constituye también una herramienta clave para reforzar la transparencia económica y combatir el fraude.