Los principales organismos de productores, cooperativas y exportadores de uva de mesa y níspero en la Comunitat Valenciana han pedido a la Conselleria de Agricultura que traslade al Gobierno de España una rebaja de los índices de rendimiento neto del IRPF que se aplican a estos dos cultivos en el sistema de estimación objetiva por módulos. Las entidades implicadas son La Unió Llauradora i Ramadera, ASAJA Alicante, Cooperativas Agro-alimentarias, Fexphal, la DOP Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó y la DOP Níspero de Callosa d'en Sarrià.
A través de un escrito conjunto remitido al conseller Miguel Barrachina, el sector propone establecer un índice permanente del 0,20 para ambas cosechas. Esto lo posicionaría por debajo de los valores vigentes, que son del 0,32 para la uva de mesa y del 0,37 para el níspero. Además, especifican un índice del 0,16 para la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó con DOP, debido a que su proceso productivo implica costes y exigencias técnicas superiores a los de la uva convencional.
Las organizaciones afirman que la fiscalidad actual no refleja la situación real de unas producciones que dependen en gran medida de la mano de obra y la artesanía. La rentabilidad de ambas plantaciones se ha visto afectada en los últimos años por varios factores simultáneos: las continuas subidas del salario mínimo interprofesional, el aumento de precios de elementos necesarios como la energía, el agua, los fertilizantes y los productos fitosanitarios, y las exigentes tareas que requieren tanto el cultivo como la manipulación posterior de la fruta.
Al referirse a la uva de mesa, el sector cita investigaciones académicas, entre ellas un estudio de la Universidad Miguel Hernández de Elche, centrado en la variedad embolsada del Vinalopó, que demuestran que el índice fiscal en vigor no coincide con la rentabilidad efectiva del cultivo. Las entidades advierten de que mantener esta situación supone un trato desigual injustificado y pone en riesgo la continuidad de muchas explotaciones de familiares.
En cuanto al níspero, su producción se concentra en la comarca de la Marina Baixa, donde ocupa más de mil hectáreas y sostiene aproximadamente a 1.200 agricultores en localidades como Callosa d'en Sarrià, Altea, Bolulla, Polop y La Nucía. Se trata de un cultivo especialmente manual, ya que tareas clave como el aclareo, la recolección y el envasado recaen directamente sobre los productores, con un coste medio que supera los 8.700 euros por hectárea. Las organizaciones señalan un claro contraste entre esta situación y la de los cítricos, donde la base imponible se calcula únicamente sobre el 26% del valor de la fruta en árbol, sin que el agricultor deba asumir los costes de recolección y acondicionamiento.
El conjunto de entidades firmantes advierte de que, si la tendencia de pérdida de rentabilidad se mantiene, el resultado podría ser el abandono progresivo de estas producciones, con un impacto negativo de alcance económico, social y territorial en las zonas afectadas. Frente a ello, reclaman un marco tributario estable y ajustado a la realidad del campo, que ofrezca seguridad a los agricultores y contribuya a asegurar la viabilidad futura del sector.