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La cara B de la huelga educativa: denuncias por presión en institutos a docentes y alumnos de 1º y 2º de la ESO

Profesores denuncian episodios de presión para secundar los paros y alertan del impacto de algunas movilizaciones en el alumnado más joven

Concentración de docentes este domingo ante la Conselleria de Educación, en Valencia. EFE/ Kai Forsterling
Concentración de docentes este domingo ante la Conselleria de Educación, en Valencia. EFE/ Kai Forsterling

La huelga indefinida en la enseñanza pública de la Comunitat Valenciana continúa tensionando el ambiente en numerosos institutos mientras sindicatos y Generalitat siguen sin alcanzar un acuerdo que permita desconvocar las movilizaciones.  

Sin embargo, más allá de las reivindicaciones laborales y las multitudinarias manifestaciones que han protagonizado las últimas semanas, algunos docentes denuncian una realidad menos visible dentro de determinados centros educativos: presiones, enfrentamientos y acciones de protesta que, según aseguran, están afectando a la convivencia escolar.

Profesores consultados por este periódico relatan episodios en los que grupos de huelguistas han recorrido pasillos y patios durante la jornada lectiva utilizando silbatos, megáfonos y consignas para animar a estudiantes a abandonar las clases y sumarse a las protestas. Según estas fuentes, las acciones se han producido especialmente en institutos de Secundaria y han tenido como objetivo visibilizar el seguimiento de la huelga.

Docentes que se sienten señalados

Algunos docentes que han decidido continuar impartiendo clase aseguran haberse sentido señalados por no secundar los paros. “Hay compañeros que respetan totalmente la decisión individual, pero también hemos vivido momentos de tensión y comentarios de reproche”, explica un profesor de un instituto valenciano que prefiere mantener el anonimato.

Las quejas se centran especialmente en la participación de alumnado de primero y segundo de la ESO, menores de edad que legalmente no pueden ejercer por sí mismos el derecho de huelga en las mismas condiciones que los estudiantes de cursos superiores. Varios docentes consideran que determinadas acciones de movilización dentro de los centros pueden generar confusión entre los alumnos más jóvenes y alterar el desarrollo normal de las clases.

Educación habilita un canal de quejas

Las quejas no han pasado desapercibidas para la Administración. Este lunes, la Conselleria de Educación anunció la creación de un canal específico para que docentes y familias puedan comunicar incidencias relacionadas con la huelga educativa.

Según fuentes de la Generalitat, la medida se adopta tras haber recibido quejas de profesores y familias por distintos episodios registrados durante las movilizaciones. Para ello, Educación ha habilitado una dirección de correo electrónico a la que podrán remitirse incidencias o reclamaciones vinculadas al conflicto: incidenciashuelga_edu@gva.es.

Una negociación enquistada

Estas denuncias contrastan con el discurso de los sindicatos convocantes, que defienden que las movilizaciones responden al deterioro de la educación pública y reclaman mejoras salariales, reducción de ratios, refuerzo de plantillas y menos carga burocrática.  

Mientras tanto, el conflicto sigue enquistado. Las negociaciones entre la Conselleria de Educación y los sindicatos mayoritarios volvieron a terminar sin acuerdo este fin de semana, prolongando una huelga que ya suma más de tres semanas lectivas y mantiene dividido al sector educativo valenciano.  

Fuentes de equipos directivos consultadas durante el conflicto reconocen que la situación está obligando a reorganizar horarios y recursos prácticamente a diario, en un contexto donde el seguimiento de la huelga y las movilizaciones sigue siendo motivo de discrepancia entre la Administración y las organizaciones sindicales.  

Para parte del profesorado, el debate ya no gira únicamente sobre las reivindicaciones laborales, sino también sobre los límites de la protesta dentro de los centros educativos. Una “cara B” de la huelga que, aunque menos visible que las manifestaciones en la calle, empieza a generar malestar entre quienes reclaman que la libertad de secundar una huelga sea compatible con la libertad de no hacerlo.

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P. TERCERO
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