Ir al contenido principal

La huelga docente abre una brecha en los claustros valencianos entre quienes paran y quienes siguen en las aulas

El conflicto genera tensiones internas en los centros mientras los profesores en paro acumulan pérdidas de hasta 3.000 euros: "Nos giran la cara en los pasillos, pero no todas las familias pueden permitirse perder casi 200 euros al día"

Concentración hace unos días frente a la Conselleria de Educación.
Concentración hace unos días frente a la Conselleria de Educación. // STEPV

La huelga educativa que vive la Comunitat Valenciana desde hace tres semanas no solo se mide en aulas sin actividad, concentraciones de docentes o negociaciones entre sindicatos y Conselleria. La tensión dentro de los propios claustros entre el profesorado que secunda los paros y el que continúa trabajando es cada día que pasa más evidente. 

En un instituto público de l’Horta Sud —que sirve como ejemplo, pero no es ni mucho menos una excepción— la mayoría del profesorado ha apoyado activamente el parón de forma continuada durante estas tres semanas. Sin embargo, no de manera unánime, lo que ha abierto una distancia interna que algunos describen como incómoda. “Es una situación tensa porque están invirtiendo dinero de su sueldo en defensa de la educación pública, pero llega un momento en que en el instituto, cuando hay servicios mínimos o alguien entra a trabajar, se genera tensión. No nos saludan, nos giran la cara en los pasillos e incluso cambian de acera de camino al instituto para no coincidir”, explican desde el entorno de uno de los departamentos.

Cada docente pierde 200 euros brutos diarios por cada día que hace huelga

Y es que el conflicto no es únicamente ideológico. Tiene un componente económico muy directo. Secundar una huelga en el ámbito educativo implica un descuento salarial que no se limita a la jornada no trabajada, sino que equivale aproximadamente a 1,4 días de salario, al incluirse distintos conceptos en el cálculo: la parte proporcional del descanso semanal y de la paga extraordinaria, además del día efectivo de paro. Según las estimaciones trasladadas por la Conselleria de Educación, el perfil más representativo del sistema público valenciano soporta una pérdida media de en torno a los 200 euros brutos por día de huelga (unos 150 netos), una cifra que varía en función del cuerpo docente, la antigüedad y los complementos.

En el caso de maestros con cierta experiencia, el descuento se sitúa alrededor de los 170 euros brutos diarios, mientras que en Secundaria asciende aproximadamente a 190 euros brutos por jornada, con una pérdida neta que suele moverse entre los 130 y los 150 euros. En términos acumulados, y teniendo en cuenta que la huelga encadena ya tres semanas lectivas, el impacto económico empieza a ser notable.

"Entendemos el malestar, pero no todas las situaciones familiares son iguales"

Si se toma como referencia un periodo aproximado de unos 15 días lectivos de paro efectivo, un docente que haya secundado la huelga todos los días podría haber perdido entre 1.800 y 2.800 euros de su nómina, en función de su perfil profesional. Una cifra que influye sobre todo en el profesorado joven o con mayores cargas económicas.

Hay gente que tiene alquileres, hijos, situaciones familiares complejas… y eso condiciona mucho”, señalan desde el instituto. "No significa que no estemos de acuerdo con las causas de esta huelga; entendemos perfectamente su malestar hacia nosotros, pero no todos los casos familares son iguales". En este caso concreto se menciona a profesorado joven con salarios más ajustados, así como a docentes con responsabilidades familiares, como una profesora que ella sola se hace cargo económicamente de dos hijos, para quien el sueldo mensual es determinante en su economía doméstica. "Muchos de mis compañeros tienen otras fuentes de ingreso, pero yo no", asegura.

Carteles en los centros con la cifra de 'pérdidas': "70.000 euros acumulats; això sí que és dignitat docent"

En los últimos días, además, varios centros educativos de la Comunitat Valenciana han visto cómo se colocaban carteles con el cálculo del dinero perdido por el profesorado en huelga. En el instituto de l’Horta Sud tomado como referencia, la cifra alcanzaba los 70.000 euros acumulados. Bajo el dato, una frase en valenciano: “això sí que és dignitat docent”. Algo que pretende generar incomodidad hacia los pocos que no se han sumado. Objetivo conseguido.

Entre quienes no secundan la huelga, algunas voces interpretan estos gestos como una forma de presión simbólica. “Una compañera decía: ‘¿acaso yo no tengo dignidad?’. No se conoce la situación personal de cada uno”, comentan desde el centro. Esa falta de conocimiento sobre las circunstancias individuales es, precisamente, uno de los factores que más está alimentando la tensión interna.

Antes del inicio de los paros, ya se anticipaba que una huelga prolongada podía afectar a la convivencia en los centros. Sin embargo, la duración del conflicto y su seguimiento han intensificado un clima que se ha ido haciendo más visible con el paso de las semanas. “Se sabía que podía pasar, pero cuando la situación se alarga y hay dinero de por medio, el desgaste se nota”, resumen desde el entorno educativo.

Sobre el autor

P. HERNÁNDEZ
Lo más leído