Ir al contenido principal

¿Hemos aprovechado el encierro por el covid-19?

HÉCTOR GONZÁLEZ
@Hecgonz
@Hecgonz


Dos meses largos de encierro dan para mucho. O para poco,según cada cual considere. En estas semanas hemos podido hablar con amigos y/ofamiliares a quienes el día se les hacía interminable, sumamente aburrido(calificativo que enfatizó la vicealcaldesa de un destacado municipioalicantino); y con otros a quienes se le desvanecía en las manos como un puñadode arena en una tarde de ventisca.

A cada cual, según sus circunstancias, mentalidad o trabajo,le ha ido de una forma u otra. Siempre que no se haya visto afectado en propiascarnes o en las de un conviviente por el maldito covid-19, que eso lo cambiatodo y ya nos adentramos en el terreno de la tragedia.

Teletrabajo, que en numerosos casos podría también resumirsecomo sobrecarga de trabajo (ya que nos ha desbordado en bastantes jornadas) adistancia, y niños a cargo a quienes educar desde casa –porque los progenitoresnos hemos convertido, de golpe, en docentes forzosos-, han sido los dosfactores que han completado casi en exclusiva el día de muchos conciudadanos.

En cambio, bastantes otros, obligados por ExpedientesTemporales de Regulación de Empleo (ERTEs) en sus empresas, por su situación deestudiantes poco aplicados, jubilación o discapacidad, o por no tener trabajocon anterioridad y no poder buscarlo estos días, se han encontrado con elregalo sobrevenido de mucho tiempo libre. Por desgracia, a costa de perder eltrabajo en algunos casos. O de ver cómo sus escasos recursos económicos se diluíanen bastantes otros.

¿Lo han aprovechado? ¿O lo hemos podido aprovechar cada cualsegún sus circunstancias? Una amiga me comentaba que no le estaba cundiendopara estudiar unos temas que tenía pendientes. ¿Eso significa que no ha sacadopartido de este tiempo?

No han sido unas vacaciones escogidas, en las que nuestroestado anímico se suele hallar más predispuesto a disfrutar de los días. Hansido obligadas, de infinitas horas de encierro compartido, de golpes continuosa nuestro estado de ánimo, de incertidumbres que acogotan la moral, de tensión…No son los condimentos más adecuados para la concentración o para el placer.

Desde mi punto de vista, en esta coyuntura de miedo ypreocupación, aprovechar el tiempo significa haber hecho algo que te haya permitidodisfrutar, evadirte, que te haya aportado algo que necesitabas o que te hayaposibilitado orientar tu energía y tu capacidad en un sentido positivo para ti.

Y eso supone desde leer libros pendientes, a aprender atocar la guitarra, fortalecer tu musculatura o, simplemente, sentarte en elsillón a pegarte un atracón de series o películas. Eso ya depende del gusto decada cual. La respuesta a cuando te preguntan si has aprovechado algo resultamuy subjetiva. Lo importante, desde mi perspectiva, consiste en que te hayaaportado. Aunque sean kilos.

Sobre el autor

HÉCTOR GONZÁLEZ
Lo más leído