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Comunicado de la Federación Española de Sociedades de Sexología ante los últimos acontecimientos de veto a la educación sexual integral

La educación para la salud sexual: un derecho fundamental y una necesidad social

Comunicado íntegro de la Federación Española de Sociedades de Sexología:

Estamos viviendo tiempos revueltos donde determinadas personas,investidas por el poder de los votos adquiridos en las urnasdemocráticas, pretenden imponer como precio para poder gobernar laaprobación de directrices dogmáticas y rancias de la derecha másancestral, respecto a los valores que deben imperar en la educaciónprimaria y secundaria y siempre bajo el control parental.

Estas personas desde el uso de la política y el poder, viertenfalsas creencias sobre lo que se está haciendo en los talleres yclases de educación para la sexualidad, intentando confundir a lasociedad y ejerciendo una violencia invisible de tipo estructural ycultural. La violencia estructural es aplicable en aquellassituaciones en las que se produce un daño en la satisfacción de lasnecesidades humanas básicas (bienestar, identidad o libertad),generando un conflicto social caracterizado en términos de género,etnia, origen, edad u otros en el que el reparto, acceso oposibilidad de uso de los recursos es resuelto a favor de una de laspartes en perjuicio de las demás.

Por su parte, la violencia cultural es una violencia simbólica quese utiliza para lograr la aprobación de posturas fanáticas y seexpresa a través de la religión, la ideología, la educación, lasleyes, el lenguaje o los medios de comunicación y que cumple lafunción de legitimar la violencia estructural.

La educación para la salud sexual es un derecho amparado pororganismos internacionales y desarrollado por grupos de personasexpertas en programas de educación para la salud sexualdesarrollados con éxito en diversas regiones del mundo. Organismosinternacionales como la Organización Mundial para la Salud (OMS) ola Organización de las Naciones Unidas para la Educación, laCiencia y la Cultura (UNESCO) nada sospechosos de ser entidadesdogmáticas y que se basan simplemente en derechos humanos, laigualdad de género y usando información basada en la evidencia,promueven la aplicación de tales programas de educación para lasexualidad.

De hecho, UNESCO en su documento revisado en 2018 “Orientacionestécnicas internacionales sobre educación en sexualidad. Un enfoquebasado en la evidencia” con el encargo de coordinar la agendamundial de Educación 2030 y con el objetivo específico degarantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y depromover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todaslas personas. Define la Educación para la Salud Sexual como unproceso basado en un currículo para enseñar y aprender acerca delos aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de lasexualidad. Su objetivo es preparar a niños, niñas y jóvenes conconocimientos, habilidades, actitudes y valores que los y lasempoderen para conseguir salud, bienestar y dignidad, permitiendodesarrollar relaciones sociales y sexuales respetuosas, considerandocómo sus elecciones afectan a su propio bienestar y el de las demáspersonas y, entendiendo cuáles son sus derechos a lo largo de lavida para protegerlos.

Por su parte, la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS), enla declaración de derechos sexuales de 2014 expresa que toda personadebe tener acceso a una información precisa y comprensiblerelacionada con la sexualidad, salud sexual y derechos sexuales através de diferentes recursos o fuentes. Tal información no puedeser censurada o retenida arbitrariamente ni manipuladaintencionadamente. Además, la educación en sexualidad debe serapropiada a la edad, científicamente correcta, culturalmentecompetente y basada en los derechos humanos, la igualdad de género ycon un enfoque positivos de la sexualidad y el placer.

Por consiguiente, la falta de formación en salud sexual, determinano solamente problemas individuales para quien no tiene laposibilidad de recibirla, sino también para el resto de ciudadanos yciudadanas con quienes convive.

Finalmente, hay que añadir que la coeducación entre los sexos conperspectiva de género y con enfoque en igualdad, diversidad einclusividad no es adoctrinamiento, sino que permite el respeto a lasdiferencias y debe ser una educación obligatoria que deriva deconvenios internacionales y de nuestra propia Constitución y lospoderes públicos deben de protegerla y promocionarla, impidiendo quelos progenitores puedan impedir de forma arbitraria que sus hijos ehijas participen en estas actividades educativas que facilitan, alfin y al cabo, el desarrollo armónico de la personalidad y lasrelaciones igualitarias entre los sexos, el respeto a la diversidaden su amplio abanico de posibilidades y el aprendizaje en la soluciónde conflictos de forma democrática, respetuosa y consensuada.

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REDACCIÓN
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