Fuentes socialistas han señalado, por su parte, que también van a tratar convencer a Jorge Rodríguez para que configure una mayoría de izquierdas. De hecho, un dirigente del PSOE que ha mantenido una relación muy próxima a Rodríguez da por hecho, en declaraciones a este periódico, que el acuerdo será con el PSOE y Compromís.
Y es que la nueva Diputación de Valencia está dividida en dos bloques y el voto decisivo es el de La Vall Ens Uneix. 13 diputados suma el PP tras el éxito el pasado domingo en las elecciones municipales y Vox logra dos, por un lado, mientras que en el otro se encuentran el PSOE con 12 -pierde 1 con respecto a 2019- y Compromís con 3 -pierde 2-. Por tanto, el diputado de La Vall Ens Uneix y su jefe en Ontinyent son absolutamente decisivos. ¿Garantizará un gobierno de la Diputación de izquierdas pese al trato recibido por su ex partido, encumbrando a Carlos Fernández Bielsa, o se abstendrá y permitirá una presidencia del PP a cambio de un trato económico favorable para Ontinyent y La Vall d'Albaida? Entran en juego todas las estrategias, todos los aparatos, reuniones frenéticas, promesas y disculpas.
Jorge Rodríguez es una persona a la que hoy, además, se le hace justicia después de un calvario que le supuso: dejar la Diputación como un apestado, esposado y fotografiado, vilipendiado, arrastrado por el barro, que provocó incluso la muerte de su madre por el dolor y la injusticia, y que renació de sus cenizas en su municipio, Ontinyent, donde creó un partido y arrasó en las elecciones municipales de 2019 y también en las del pasado domingo.